#VTentrevista Diego Sequera: violencia en Petare es parte del “patrón de presión” contra el gobierno

Cada día más hilos entretejen las variables participantes en la agresión terrorista que sufrió (y sufre) Venezuela para recibir al mes de mayo. Desembarcos, mercenarios, defensa cívico-militar, lanchas rápidas, helicópteros y hasta pescadores, le dan a esta historia un aire de gesta heroica. Pero muchas personas siguen pensando que a esa mesa le falta una pata, y es que resulta difícil pensar que los mercenarios capturados y dados de baja no contaran con apoyo interno para perpetrar sus crímenes. Es allí donde los recientes incidentes sucedidos en el populoso barrio caraqueño de Petare, llaman poderosamente la atención.

El barrio José Félix Ribas de Petare y sus sectores aledaños, son una especie de tierra sin ley en la que las bandas criminales con armamento de guerra, se disputan el control del territorio. Fusiles, ametralladoras y granadas forman parte del arsenal que amedrenta a la población, establece toques de queda desde las 4 de la tarde y espanta la presencia del Estado. VTactual conversó con el investigador del portal Misión Verdad, Diego Sequera, para buscar las posibles conexiones entre ambos sucesos.

El patrón de presión

Para el investigador Diego Sequera existe la certeza de una conexión directa entre las medidas tomadas contra Venezuela desde el extranjero y las acciones que se han venido registrando contra el gobierno. “Aquí el lobo (agresión extranjera) ha llegado en varias presentaciones. La más reciente es la que presenta ese patrón de espectáculo. Esto es lo más cercano a nuestra Bahía de Cochinos… una acción más agresiva no va a llegar (desde afuera) porque hay fuertes elementos disuasivos en las defensas venezolanas”.

Grupo de mercenarios capturados en las costas de Aragua por la Fuerza Armada, policía municipal y pueblo organizado.

Para Sequera existe una serie de personajes con base de operaciones en Miami, que vienen “desarrollando su papel” en las agresiones al país. “Antes de estos acontecimientos ocurrió una subida del dólar exagerada, presiones de los grupos de poder económico-financiero como Empresas Polar, guerra de precios, el motín en la prisión de Guanare con el saldo trágico que conocemos, etc. Esta es una cadena de acontecimientos que constituyen un patrón de presión“.

El investigador reconoce que el recrudecimiento de los enfrentamientos entre bandas en Petare corresponde a un tipo de procedimientos que ya son práctica habitual. “Los corredores de paracos en los barrios se comunican con tiros al aire y esto se corresponde en buena medida a lo que he podido revisar de lo que pasa en Petare. No se puede descartar (la relación con las incursiones marítimas), tampoco afirmar por un tema de responsabilidad, pero hay una zona muy difusa donde las cosas terminan iluminándose con el tiempo, o no”, reflexionó.

Las fichas sobre el tablero

En la apreciación de Diego Sequera es innegable que estos grupos irregulares que intentaron penetrar por las costas venezolanas, contaran con la colaboración de grupos civiles, militares y delictivos. “La historia venezolana de los últimos siete años ya no te da para descartar con escepticismo eso. Muchos de estos oficiales (desertores) son de una nueva generación que en algunas ocasiones tienen mando de tropa y funciones operativas”.

Diego Sequera, investigador del portal Misión Verdad, no duda de las conexiones entre militares desertores, políticos y financistas externos e internos, con la violencia.

De allí se infiere que el armamento de guerra en manos del hampa tenga un puente conector entre estos sectores, que buscan objetivos similares en situaciones de apremio. “La firma del contrato entre (Juan) Guaidó y (Jordan) Goudreau, da para saber que aquí hay connivencia y deben haber factores económicos involucrados no sólo en Miami, sino aquí mismo, que de alguna forma triangulan financiamiento, compran funcionarios y ablandan por aquí y por allá. Ahora, si esto fuera algo extendido, grande, el resultado de esta historia para este punto hubiera sido otro. No estoy diciendo que hubiese resultado favorable (a esos grupos), pero obviamente hubiera tenido más impacto”, aseguró.

Agudizar el cerco en cuarentena

No es casual que tantos hechos violentos se registren en un momento en que la mayoría de la población se encuentra en cuarentena por el Covid-19. Tampoco es casual que surjan justo cuando el liderazgo de Nicolás Maduro a raíz de la pandemia tenga un reconocimiento dentro y fuera del país. “Este ha sido el momento de mayor credibilidad en la historia para el presidente. A pesar de ser el presidente más vilipendiado, atacado y satanizado, y pese a este desastre de relaciones públicas, ha logrado que en un momento como éste Venezuela sea ejemplar en todo sentido bajo el liderazgo de él, incluso con el reconocimiento de sectores más moderados de la oposición”, reconoce Sequera.

Para Sequera no hay dudas de que la actuación del presidente Maduro durante la pandemia, ha fortalecido su liderazgo nacional e internacional.

Sin embargo para el analista una cosa es el reconocimiento público al presidente en su lucha contra el Covid-19, y otra la recuperación de su imagen. “Hay toda una franja de la población, los que llaman ni-ni, que tienen sentido patriótico, que saben lo que significa la violencia, que tienen años cansados de todo esto y quieren una vida normal, no ven bien esta clase de aventuras (incursiones armadas y violencia). No sé si esto se traducirá en mas apoyo popular, pero no creo que afecte a su imagen”.

Sequera estima sin embargo que los hechos de violencia reciente están lejos de significar el final de una oposición violenta como la que propicia estas acciones. “Si no hay un cambio político sustancial en Estados Unidos, no va a dejar de haber una oposición violenta. Mientras tengamos un vecino (Colombia) que tiene los problemas que tiene, que no los responde, que los agrave y que además favorece a la oposición, no vamos a dejar de ver una oposición violenta. Mientras tengamos a un presidente completamente desequilibrado en Brasil, y además completamente hostil al gobierno, es muy difícil que no haya una oposición violenta”.

Sequera piensa que los eventos recientes desarticulan un ciclo de violencia específica, pero que las condiciones internas y externas permitirán que se reagrupen estas fuerzas desestabilizadoras tal vez con otros rostros.

Randolph Borges/VTactual.com

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