#VTreportaje Vejez y Coronavirus en el “mundo desarrollado”: la supervivencia del más apto

El nuevo coronavirus ha infectado a más de 3,5 millones de personas en todo el mundo. Un millón de ellas se han recuperado y más de 250.000 han fallecido. EE.UU., España, Italia, Reino Unido, Alemania, Francia, Rusia, Turquía y Brasil son, – en este orden – los países más afectados por la pandemia en lo que respecta a número de contagios confirmados. En cuanto a las cifras de muertes  EE.UU. encabeza la clasificación al superar los 68.500 decesos, seguido de Italia con alrededor de 28.880 y Reino Unido con 28.809.

Una de las características del Covid-19 es que manifiesta un mayor índice de letalidad en los ancianos, en las personas con patologías subyacentes – como diabetes e hipertensión – y en los pacientes inmunosuprimidos. Esta particularidad del virus – aunada a su alta y rápida capacidad de contagio – ha golpeado particularmente a la “Vieja Europa” y a los EE.UU.

La inconsciencia de algunos de sus mandatarios y el terror que el impacto de la cuarentena tendría en la economía, llevó a varios de sus gobiernos a tomar medidas tardías o, sencillamente, no tomar ninguna. De esta manera, el mal se ha propagado como la pólvora, colapsando los servicios de salud y cobrándose la vida de los más vulnerables: los ancianos, los enfermos crónicos y los pobres.

Para las economías neoliberales, los ancianos son un costo social y económico

Italia el primer país que enfrentó el dilema ético sobre a quién salvar

Italia es el tercer país del  mundo con mayor cantidad de fallecidos, la mayoría de ellos ancianos. Ante el colapso que la irrupción del Covid-19 generó en el sistema de salud el Colegio italiano de Anestesia, Analgesia, Resucitación y Cuidados Intensivos (SIAARTT) publicó una guía específica en tiempos de coronavirus para ayudar a sus profesionales en la dura decisión de decidir quién vive y quién muere.

Si bien este documento no habla de alguna edad específica para desahuciar a los pacientes, un documento de Protección Civil de la región del Piamonte – una de las más afectadas – establece que para el acceso a la terapia intensiva en casos de emergencia “deben ser personas con una edad inferior a 80 años o una puntuación en el índice de comorbilidad de Charlson de menos de 5″.

El caso italiano abrió el debate sobre este tema en otros países de la región y los EE.UU. donde el punto de vista se impone ubicando la edad en el primer criterio de segregación. Destacan que las personas de la tercera edad han tenido más tiempo para vivir que los jóvenes. Son percibidas como menos productivas y alegan que los jóvenes aún tienen personas a las que cuidar y años que cotizar. No obstante, esta postura trae un importante dilema ético: la relativización de la importancia de las vidas.

Filosofía flamenca: «Llevar a los ancianos a morir al hospital es inhumano»

«En Italia, la capacidad de las UCI se gestiona de manera muy distinta [a la neerlandesa]. Ellos admiten a personas que nosotros no incluiríamos porque son demasiado viejas. Los ancianos tienen una posición muy diferente en la cultura italiana»,  Frits Rosendaal, jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden

De esta manera, este galeno holandés expone el criterio de selección de pacientes en Países Bajos frente a la epidemia del coronavirus. Un país que sigue sin confinar completamente a la población y cuyo sistema de salud aún no se ha visto sobrepasado.

Frits Rosendaal, jefe de epidemiología clínica del Centro Médico de la Universidad de Leiden (Países Bajos)

Rosendaal considera que el colapso de los hospitales en Italia y España, se debe a la «posición cultural» que ocupan los ancianos en esas sociedades a los que “se trata de salvar a cualquier precio”. Mientras, en los hospitales flamencos y holandeses se les selecciona con lupa, aún sin tener todavía saturado el sistema sanitario.

Para ello, los médicos de Países Bajos y Flandes están dando directivas y guías a sus hospitales para que  piensen dos veces el trasladar a un centro médico a los ancianos contagiados con el coronavirus y «prevenir su sufrimiento» y no saturar los hospitales.

Por su parte, la jefa del departamento de geriatría en Gante (Bélgica), Nele Van Den Noortgate afirma: «No traigan a los pacientes débiles y a los ancianos al hospital. No podemos hacer más por ellos que brindarles los buenos cuidados paliativos que ya les estarán dando en un centro de mayores. Llevarlos al hospital para morir allí es inhumano».

Dentro de su óptica, la idea es «cooperar» para que los recursos disponibles se dediquen a salvar a otros afectados, con más “esperanza” de sobrevivir, en lugar de alargar la vida de las personas mayores. Además, también se reduce el riesgo de contagio del personal de ambulancia y del hospital, y evita la sobrecarga de este último.

Por eso le piden a los médicos que traten de discutir con sus pacientes crónicos si les gustaría o no ser ingresados en la UCI en caso de que su estado de salud se agrave y los enfermos de coronavirus tengan saturados los hospitales en los próximos días. El objetivo es evitarles a estos pacientes un “sufrimiento innecesario” y que ellos mismos elijan dónde quieren pasar sus últimos días.

Foto: REUTERS/Flavio Lo Scalzo

¿”I like to live in América”?

¿Me gusta vivir en América? Es la pregunta que se hacen los miles de contagiados de Covid-19 en los EE.UU., la mayoría afroamericanos e hispanos pobres excluidos de los sistemas de salud y de ahorro. Su presidente Donald Trump le da preeminencia a “evitar” o “suavizar” el colapso económico vinculado a la pandemia y ha declarado sin ningún pudor que muera quien tenga que morir.

Si nos trasladamos a las esferas regionales de poder, tenemos posiciones como la asumida por el vicegobernador de Texas, el septuagenario Dan Patrick, para quien no hay dilema alguno entre salvar la economía o las vidas. Considera que hay que levantar las restricciones por el bienestar económico de la nación. Al preguntarle qué pasaría con los que morirán – en especial – los adultos mayores respondió: «Los que tenemos 70 años o más, nos cuidaremos nosotros mismos. Pero no sacrifiquemos al país». Es evidente que debe tener un buen seguro médico.

Los “deseos” de Christine Lagarde

“Deseos no preñan”, dice un refrán popular. Hace ocho años, en abril de 2012, el Fondo Monetario Internacional proponía los recortes en las prestaciones sociales y el retraso de la edad de jubilación como medidas urgentes «ante el riesgo de que la gente viva más de lo esperado», demoledora frase de su entonces presidenta, Christine Lagarde, haría historia.

No cabe duda de que la pandemia con sus picos de mortalidad centrados en ancianos y enfermos inmunodeprimidos, parece la realización del sueño de Christine Lagarde y el Fondo Monetario Internacional de que solo sobrevivan los más aptos.

Enza García Margarit/VTactual.com

#VTentrevista Ronny Velásquez: “Dejar morir a los ancianos es supeditar los valores a la Economía”

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