El pasado viernes 12 de junio, la rectora Tibisay Lucena debió entregar el testigo como presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) e integrante del Poder Electoral a Indira Alfonso, recientemente comisionada para asumir la tarea, por mandato del Tribunal Supremo de Justicia venezolano.
Pero mucho hay que decir de quien durante más de 14 años estuvo al frente de una de las instituciones más atacadas y asediadas por la derecha nacional y por las instituciones pro-imperialistas del continente, y más allá del Caribe, al otro lado del Atlántico, por lo enemigos de la Venezuela revolucionaria.
A Tibisay Lucena se le debe reconocer el trabajo de lograr afianzar un ente confiable, creíble, ejemplo de los procesos comiciales en el mundo, no sólo por la imparcialidad al momento de entregar los resultados de los 18 comicios que le tocó dirigir –entre ellos dos elecciones parlamentarias, cuatro presidenciales, cuatro de gobernaciones, cuatro municipales, dos referendos constitucionales y una elección constituyente- sino por la labor de modernizar el acto comicial y distanciarse de las irregularidades que caracterizaron los eventos electorales de la Cuarta República venezolana.
Quien haga un estudio científico de los procesos electorales en Venezuela, reconocerá a la Dra Tibisay Lucena como la arquitecta para que el sufragio sea hoy un derecho humano garantizado para todas y todos los venezolanos y NO un privilegio de la clase media. GRACIAS TIBISAY! pic.twitter.com/22hQ41iRa3
— Francisco Ameliach (@AmeliachPSUV) June 13, 2020
Ya no más actas “mata votos”
Por aquella época, se hablaba de “acta mata votos”, con lo cual se hacía énfasis en que importaban más las actas levantadas por los partidos, muchas veces amañadas o alteradas en favor de una u otra agrupación política, que la cantidad de votos registrados en cada mesa, lo que en muchas ocasiones impidió que se concretara la verdadera expresión de la voluntad popular.
Ello, por supuesto, se tradujo en duras consecuencias como el alzamiento social de 1989 (el llamado Caracazo) contra el paquetazo neoliberal acordado con el FMI, los golpes de Estado contra Carlos Andrés Pérez a principios de los 90, las crisis bancarias de finales de la década, etc.
Lo cierto es que Lucena obtuvo su primera experiencia en el organismo a partir del año 2000, cuando como rectora suplente debió contribuir en la organización de las megaelecciones de aquel entonces, y luego como directora general para la Instrumentación del Poder Electoral, una oficina que se encargó de reestructurar este poder.

En adelante, Lucena se encargó de coadyuvar en la creación de la Ley Orgánica del Poder Electoral, en su papel de asesora de la Comisión de Política Interior del Parlamento.
Como rectora principal
En 2005, asume el papel de rectora principal y pasa a formar parte de la Junta Nacional Electoral hasta que, el 26 de abril de 2006, la Asamblea Nacional la designa rectora principal en representación de la sociedad civil por un período de siete años. Inmediatamente se le encarga la Presidencia del Poder Electoral.
Desde entonces, esta socióloga, nacida en Barquisimeto, estado Lara (occidente), genera una serie de condiciones que colocan al Consejo Nacional Electoral a la vanguardia de los organismos electorales del mundo, por la transparencia del evento comicial, por la automatización de todos los procesos inherentes y por la fiabilidad de la institución, sus trabajadores y su tecnología al servicio de la voluntad del pueblo venezolano, hechos reconocidos por cientos de expertos en el ámbito mundial.
En 2009, Lucena resultó ratificada en el cargo de presidenta del Poder Electoral hasta 2013 y, tras su ratificación en 2014, por el TSJ, una vez que la Asamblea Nacional incurrió en desacato y perdió sus facultades para renovar las instituciones del país, esta venezolana debió sortear retos y obstáculos aún mayores, en aras de hacer valer la decisión mayoritaria del pueblo venezolano.

Los ataques imperiales
Ello implicó una serie de ataques desde la oposición venezolana, que durante años insistió en su remoción, basada en argumentos de todo tipo, mayormente infundados, incluidas las sanciones de EE.UU., Canadá o la Unión Europea, estratagemas para tratar de manchar su reputación, como la iniciada por el director de Smartmatic, Antonio Mugica, entonces principal proveedor tecnológico del CNE, que se “encampañó” con las principales empresas de información nacionales e internacionales y con funcionarios estadounidenses para hacer ver al ente electoral como una instancia fraudulenta y manipuladora del voto.
Como refiere el periodista Clodosvaldo Hernández en el portal web LaIguana.tv, quizás no ha habido en Venezuela “mujer más insultada, vilipendiada, agraviada, difamada, injuriada, calumniada y vituperada en lo que va de siglo XXI en Venezuela” que Tibisay Lucena, por el hecho de constituirse en la cara visible del árbitro electoral.
Tenemos nuevo #CNE y todos esperamos que la nueva Presidenta y el resto de los rectores tengan la temple de Tibisay Lucena. Nosotros los venezolanos tuvimos el lujo de una Presidenta del CNE verdaderamente leal a la Patria y sus instituciones. Honor a quien honor merece pic.twitter.com/583238Et8x
— Laila Tajeldine (@LailaTajeldine) June 13, 2020
Por tal razón menciona tres ítems a través de los cuales intenta desagraviar el rol jugado por la hasta el pasado viernes responsable del Poder Electoral venezolano.
La visión matemática de Lucena
Explica que, matemáticamente hablando, se le tiene que reconocer que siempre actuó con apego a las reglas de juego y coloca como prueba que, si bien el chavismo se posicionó debido al afecto popular de sus votantes, la mayoría del pueblo, también es cierto que muchos de quienes le adversan llegaron a ostentar cargos de elección popular bajo procesos “organizados y certificados por la directiva encabezada por Lucena”.
“Si lo que dicen fuese verdad (sobre las supuestas trampas o irregularidades), esas personas no estarían en la Asamblea Nacional, jugando al gobierno paralelo, a la desestabilización, a la entrega de activos y cuentas nacionales y a la invasión mercenaria”.

Complementa el periodista que “los argumentos matemáticos y técnicos para sustentar las acusaciones se derrumban no solo por el triunfo de (la Asamblea Nacional opositora en) 2015, sino porque (…) no los entienden ni los mismos que los predican”.
Daño periodístico
Periodísticamente hablando, añade Hernández, se le ha intentado hacer mucho daño a la persona, al ser humano que es Lucena, con insultos, descalificaciones, vilipendios, agravios, difamaciones, injurias, calumnias y vituperios, desde el periodismo, “bajo el amparo de la libertad de expresión” y con “un afán permanente de llevarle la contraria, de sembrar dudas a todo lo que hiciera o dejara de hacer el CNE”.
Allí se plegaron “buena parte de los diarios, emisoras, televisoras y portales que han sido críticos destructivos de Tibisay Lucena” y que “se presentan ante el mundo como medios libres e independientes”, aunque se sabe, incluso por boca de Elliott Abrams, enviado de EE.UU. para Venezuela, que la USAID, organismo fachada de la CIA, financia a la “prensa libre” para que ayude a imponer un nuevo gobierno en Venezuela.
La persona humana
Finalmente, señala que humanamente hablando a Tibisay Lucena se le ha agredido, como a Hugo Chávez, hasta en lo que tiene que ver con su salud y su vida. Al respecto, el comunicador resalta que “el odio ciega tanto que lleva a las personas que uno menos se imagina a incurrir en despropósitos” y, sin embargo, ante las crueldades, la dama se mantuvo firme y serena, incluso cuando estaba al frente de procesos agotadores y estresantes como los electorales que le tocó dirigir.
“Por ese tipo de ruindades, ella merece un especial desagravio y, si tuviesen algo de cortesía, las disculpas de quienes se proclamaron como sus adversarios”, expresó en favor de quien calificó como “una mujer irreversible” a la que le expresó todo su respeto y admiración.
HOMENAJE.
Si quieres saber quiénes no creen en la democracia, revisa los que han atacado a Tibisay Lucena, la mujer que junto con su equipo ha defendido más la democracia como hasta ahora ninguno de ellos lo ha hecho. Un homenaje desde aquí.— robertomalaver (@robertomalaver) June 13, 2020
Como el que le profesamos muchos venezolanos a los que no nos queda sino darle las gracias y esperar que quienes asumen la responsabilidad de capitanear el barco que llevó a feliz puerto, puedan hacerlo con la misma dignidad, aplomo y responsabilidad que la que le dedicó Tibisay Lucena.
FF/VTactual.com
Tibisay Lucena: impedir el derecho al voto no es democrático

