Tibisay Lucena remueve lo más oscuro del antichavismo

La única cosa segura que tiene todo ser humano en la vida es su muerte. No obstante, ciertos reductos de seres humanos que se hacen llamar defensores de la libertad y la democracia pasan sus vidas ligando la muerte de muchos, cuando en algún momento tendrán que enfrentarla también. Aunado a este culto a la muerte, el antichavismo también expone pensamientos que denotan sus miserias humanas y la bandera que los mueven: el odio.

Esta vez, le tocó vivirlo (de nuevo) a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, una socióloga de 58 años que ha estado al frente de la organización de las elecciones de Venezuela desde 2006. ¿La razón? Los rumores propios de una guerra psicológica sobre el supuesto deceso de la alta funcionaria, así como por no mostrarse en público recientemente.

Para muchos antichavistas, fue el momento perfecto para expulsar las vísceras y celebrar macabramente por tal hecho. Expresiones de odio, vejaciones, humillaciones y agresiones de todo tipo contra Lucena, que sugieren un cuadro clínico bastante inclinado a la psicopatía y neurosis, abundaron en las redes sociales de los sectores más extremistas de la oposición venezolana.

Precisamente para este sector, fue creada la Ley contra el Odio en Venezuela, para evitar, censurar y castigar a quienes incurran en acciones que conlleven a situaciones donde se exacerbe el lado más oscuro del ser humano.

Muchos venezolanos experimentaron ese lado, cruel y repulsivo, especialmente aquellos que fueron quemados vivos sencillamente por “parecer chavistas”. Paradójicamente, son estos quienes exigen “regresar” a la democracia.

Para muestra, mensajes de “amor y “recuperación” del antichavismo:

JA

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