Neil Clarke: el mundo patas arriba

«Repitan conmigo: Las protestas callejeras en Venezuela son buenas, en Francia son malas», escribe el escritor, periodista y bloguero británico Neil Clarke. En un articulo publicado por el portal de la televisora rusa, RT.

«Las causas de la presión internacional sobre Maduro para que dimita, que no se da en el caso de Macron, no radican en los problemas económicos, ‘abusos de derechos humanos’ o la cantidad de gente en la calle, sino en que uno representa los intereses neoliberales de la élite transnacional y el otro no«, señala el periodista.

El periodista describe como las grandes empresas de comunicación visibilizan una sola cara de lo que sucede en el países petrolero, mientras en el “país del amor”, menosprecian las protestas de los chalecos amarillos catalogándolas de “populistas”, así como responsabilizan a Rusia de organizar a las mismas.

«Macron puede ser despreciado por millones de sus ciudadanos, pero (lejos de esto) no es despreciado por la gente que cuenta hoy con más poder en Occidente. Para apoderarse de activos franceses, la élite transnacional necesita que Macron se quede. Para adquirir los activos de Venezuela, en particular su petróleo, necesitan que Maduro se vaya«, escribe en su artículo.

Con ironía, Clarke, asegura que mediáticamente “el pueblo venezolano tiene fundamentos legítimos para salir a las calles y protestar contra el presidente, pero los franceses no».

«Además, si se tienen en cuenta los ‘derechos humanos’, ¿qué pasa con los de los manifestantes callejeros en Francia que han sido sometidos a un trato bastante brutal por parte de las autoridades?», se pregunta Clarke, recordando lo que sucedió con el joven francés Hedi Martin, de 28 años, condenado a primeros de año a seis meses de cárcel por instar a una protesta.

Seguidamente, continua con su descripción de los hechos recalcando “por si fuera poco, el presidente francés, que afronta las mayores protestas en Francia en más de medio siglo, tiene el descaro de estar a la vanguardia de aquellos que apoyan a un presidente autoproclamado en Venezuela, todo en nombre de la democracia».

«Si se aplica el criterio de que Nicolás Maduro no se puede considerar presidente legítimo por la gran cantidad de personas que se manifiestan contra él, entonces cualquier líder mundial apenas será legítimo, en particular el mismo Macron y Donald Trump, que no ganó el voto popular en 2016 y gobierna un país profundamente dividido, recuerda el periodista.

Describe la situación de ambos países haciendo un paralelismo y la describe como “un mundo patas arriba, donde aquellos que gritan más alto sobre la democracia y los derechos humanos son sus más fieros destructores”.

«Justo cuando uno pensaba que la hipocresía global no podía empeorar, lo hizo», resume en su articulo

La hipocresía mundial, pone una vez más a Venezuela en la palestra comunicacional, mientras que en países como Francia protestan por reivindicaciones sociales que el mundo calla.

«Pero esto no está pasando en Venezuela, así que, realmente, no deberíamos prestarle demasiada atención. Recuerden que la verdadera revolución, aquella que desafíe a la élite transnacional, en vez de ayudar a su causa, no será televisada. Y seguro que Macron no la va a alentar».

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