#VTentrevista El inminente regreso de los bachaqueros

Aumento de salario mínimo, ocupación de empresas, control de precios en productos de la canasta básica. Parece un deja vú, pero es la repetición al calco de la situación que trajo a Venezuela uno de los más grandes traumas para su sociedad en tiempos recientes: los bachaqueros. El flagelo parece estar de vuelta, junto a las recientes medidas económicas del gobierno dada la paralización del aparato productivo, pero esta vez el fenómeno podría regresar agravado por todos los conflictos que rodean al Covid-19.

La especulación no ha tenido recato en medio de la cuarentena y la solidaridad es una especie en extinción. En este escenario desolador, llegan unas medidas económicas que obligan a tomar consideraciones especiales para no repetir los mismos errores. El politólogo Antonio Blanco y el abogado Juan Martorano Castillo, compartieron sus apreciaciones con VTactual sobre esta compleja tarea.

El inevitable retorno de los bachaqueros

La aparición del fenómeno del bachaqueo agravó la crisis económica y social de Venezuela

La noticia de la nueva regulación de precios para productos de la canasta básica produjo un escalofrío colectivo al rememorar el caos producido por la especulación desmedida personificada en los bachaqueros, vendedores ambulantes de productos básicos que vaciaban los anaqueles para revenderlos a precios de usura. El politólogo Antonio Blanco considera que hoy las condiciones están dadas para que el fenómeno aparezca con mayor fuerza.

“Están dadas las condiciones psicológicas, sociales y emocionales para que se dé una especie de espiral especulativa como la que vivimos en 2015 y 2016. Ahora agravada por el Coronavirus”, dice Blanco, quien vaticina que ante este escenario el papel del Estado debe ser mucho más protagónico. “El gobierno y la sociedad en su conjunto deben dar un paso adelante para enfrentar este fenómeno”.

El abogado Juan Martorano Castillo también piensa que se repetirá la experiencia de años anteriores sobre este asunto, pero pone el acento en la responsabilidad de los empresarios. “Los precios “acordados” pudieran ser respetados durante los primeros 15 días, y luego, los mismos se incrementan al incrementarse la cotización del dólar paralelo, porque es una estrategia política basada en el aspecto económico y del poder adquisitivo de nuestro pueblo”, reflexiona.

Las imágenes de anaqueles vacíos en comercios formales contrastaban con la abundancia exhibida por el comercio informal en la calle

A su entender “la derogatoria de Ley de Ilícitos Cambiarios y la flexibilización cambiaria permiten estas distorsiones económicas“, por lo que cree que la especulación volverá a reinar de manera exorbitante para “volver sal y agua” el anunciado aumento salarial del 1 de mayo.

Guerra avisada…

“El fenómeno ya se conoce…”, dice Blanco para referirse a la especulación en forma de bachaqueo. “Ya sabemos por la experiencia de años anteriores la dinámica que una sociedad bajo un marco de economía rentista tiende a reproducir, como esos patrones de conducta que intentan generar riqueza de la manera más fácil posible“.

Por ello, Martorano pone la pelota del lado del gobierno al señalar que se “debe hacer verdadero seguimiento y evaluación de que los acuerdos con los sectores privados sean cumplidos, y en articulación con el movimiento popular organizado, ejercer labores de férrea contraloría, en donde todos controlen a todos, y en perfecta unión cívico-militar policial, para evitar que el fenómeno de la especulación se desborde”.

“Conozco de una experiencia de organización popular en la parroquia 23 de Enero en Caracas, donde se neutralizó una espiral especulativa de algunos comerciantes y hasta lograron bajar los precios, a propósito del ensayo de usabilidad del petro. Si estas experiencias pudieran masificarse, otro gallo cantaría”, cuenta Martorano.

Lo difícil de trabajar con lo que hay

El gobierno se volvió a sentar con el mismo sector privado que en reiteradas ocasiones ha faltado a los compromisos adquiridos, pero es el único que tiene el país. “Capital no tiene corazón sino intereses bastardos“, reconoce aún así el presidente Nicolás Maduro.

Nuevas reuniones entre gobierno y empresarios arrojarán lista de nuevos precios regulados

“Lamentablemente en Venezuela no tenemos una burguesía verdaderamente nacionalista, y los hechos registrados en esta semana demuestran que el empresariado concentrado en Fedecámaras, Venancham y otros gremios y conglomerados empresariales seguirán apuntalando a los planes de desestabilización político-económico-social del país”, vaticina el abogado y analista político Juan Martorano.

El politólogo y profesor universitario Antonio Blanco, también se muestra pesimista sobre las negociaciones con el sector empresarial privado de Venezuela. “No creo en un cambio de paradigmas se la burguesía venezolana para favorecer al pueblo, a ser más solidaria. Creo que hay que apostar a esos sectores emergentes que tienen otra concepción de la producción”.

Ambos analistas coinciden en que si se incumplen los acuerdos el Estado debe actuar con todo su peso en sancionar a los responsables. “El Estado no debe dudar de tomar las medidas de fuerza que sean necesarias en el caso de incumplimiento de los acuerdos y del ordenamiento jurídico vigente”, dice el abogado Martorano.

¿Más leyes o hacer cumplir las existentes?

El abogado Juan Martorano asegura que “el problema no sólo sería de más leyes y normas, porque en Venezuela tenemos muchas y muy buenas que nos permitirían de verdad dar la batalla en esta materia”. Piensa que además del marco legal para frenar la especulación, hay que tener presente “posibles medidas de expropiación y confiscación“, ya que está en juego la seguridad alimentaria de la nación.

Antonio Blanco piensa que el Estado debe aprovechar el rol estelar que ha asumido durante la pandemia por el Covid-19 y erigirse como “único regulador del acontecer nacional y de las relaciones internacionales”. Asegura Blanco que la situación de pandemia mundial ha debilitado la globalización y fortalecido la figura del Estado-Nación, por lo que cree necesario que “el Estado venezolano asuma el desafío y actúe con gran firmeza y mano dura en caso de que estos fenómenos (la especulación empresarial y el bachaqueo) vuelvan a emerger”.

Randolph Borges/VTactual.com

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