#VTreportaje Trabajadores públicos venezolanos pusieron a un lado sus conquistas por buscar el autosustento

La crisis económica que atraviesa Venezuela, inducida por las sanciones de EE.UU. con apoyo de otros países, ha generado un fenómeno laboral donde los trabajadores están dejando poco a poco los espacios conquistados tras años de lucha sindical, para generar sus propios recursos.

Durante 2019 muchos trabajadores que dependen directamente de la administración pública dejaron sus puestos de trabajo para generar un ingreso propio, bien sea a través del comercio informal, la inversión, viajes al extranjero, o el ahorro.

La inflación inducida en esa nación ha sido una de las razones de este fenómeno, así lo asegura Raúl Sifontes, sociólogo especialista en relaciones laborales.

“Actualmente el sueldo mínimo venezolano es de B.s 800 mil, o lo que equivale a $4,5. En la escala de la administración pública o privada esto se puede elevar hasta 50%, lo que implica Bs.400 mil, es decir que un trabajador genera durante un mes de trabajo Bs.1.200 o $7 con lo que puede comprar un kilo de carne y medio cartón de huevo. Evidentemente no es razón suficiente para permanecerse en un puesto de trabajo”, explica.

Sin embargo, los beneficios salariales van más allá del costo del salario, el gobierno de Venezuela ha desempeñado una serie de beneficios sociales en los últimos años, que buscan compensar la crisis. Bolsas de comida, reducción del horario laboral, actividades recreativas, días de descanso, inamovilidad laboral, prestaciones sociales basadas en el último cálculo, indemnizaciónes, vacaciones y utilidades. Todo esto contemplado en la Ley Orgánica del Trabajo de los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT).

Sifontes explica que ante una crisis económica, el día a día genera poca apreciación de los beneficios, “lamentablemente el no poder generar un ingreso permanente que cubra el día a día de una familia hace que sea más rentable vender algún producto en la esquina, que estar sentado en una oficina esperando un sueldo mensual”, detalla.

Refiere que ante un empleo que consume, parte de la vida de las personas sin un beneficio constante y un “resuelve” que te de comer a diario, el segundo gana terreno y hace a un lado las “conquistas históricas”.

“En Venezuela la Ley del trabajo garantiza las prestaciones sociales y la jubilación de las personas, asi como la pensión de por vida, incluso post morten a los familiares. Esto es importante cuando vives en un país con garantía y expectativa a futuro, cosa que hemos perdido en Venezuela, por la fuerte inflación que nos arropa. Trabajar 30 años en una empresa no garantiza que vas a vivir dignamente, ni siquiera te garantiza que vayas a vivir dignamente en el presente”.

Evolución histórica

La lucha laboral venezolana arrastra consigo el empleo de sindicatos, movimientos obreros y revoluciones. El movimiento obrero organizado y consciente de su clase, se inicia a partir del desarrollo de la industria cerca del año 1975.

Según el libro, “El Movimiento Obrero Petrolero”, de Lucena, H. 1998, “El movimiento obrero petrolero venezolano ve sus orígenes en la segunda revolución industrial, lo cual “sucede sin tener que enfrentar las consecuencias de la primera revolución industrial (…) Este condiciona el carácter y comportamiento político e ideológico de la clase obrera, en general de toda la clase obrera en Venezuela, de ahí se comienzan a desprender los derechos de esta clase”. Derechos adquiridos que se han retomado durante el proceso revolucionario de los últimos 20 años.

¿Cúal es el resuelve?

Quienes dejan sus puestos de trabajo en una empresa para emprender un negocio propio, empiezan desde abajo. Lo más común es la venta de comida, pues es un espacio que se ha visto consolidado en los últimos años.

La calle se presta para todo. También están quienes cruzan la frontera hacia el país hermano para comprar rubros y trasladarlos hacia Venezuela con la finalidad de abastecerse, vender y sacar ganancia del viaje.  Otros instalan un puesto de cualquier rubro en sus viviendas.

Algunos simplemente han apostado al emprendimiento, una rama de negocios que consiste en apostar por una producción en particular. Emprender y producir en Venezuela es una de las opciones más viables para derrotar la inflación y especulación, además de darle una garantia de estabilidad a los venezolanos.

Nancy Alvarado, una psicopedagoga que renunció a su empleo de 10 años en la administración pública, lo resume como “la sobrevivencia”. Una semana antes de decretar la cuarentena en ese país decidió renunciar a sus labores en el ministerio de agricultura, La razón: con el sueldo solo pagaba el pasaje.

“Tenia algunos beneficios extras como las bolsas de comida. Sin embargo, el hecho de tener que trasladarme hasta allá y además invertir tiempo en eso me hizo tomar la decisión. Mi sueldo era de Bs. 500 mil quincenal, comencé a dar asesorias particulares y los primeros días generaba eso mismo m en tres días, invirtiendo 1 o 2 horas de mi tiempo”.

Quienes han tomado el camino del autosustento,  dejaron de lado la idea de la “seguridad” laboral para generar un ingreso que al menos sea suficiente para vivir. Pero no todos lo hacen de forma organizada y con un proyecto sustentable, característica que tendrá su impacto en el futuro cuando la población de trabajadores independientes que hoy se gana la vida en cualquier esquina, ocupe su lugar dentro de las estadísticas de adultos mayores del país.

Narkys Blanco/VTactual.com

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