Guerra contra el campesino lleva la firma del antichavismo

El asedio al sector campesino violenta las barreras de la justicia

El asesinato de líderes campesinos es una de las expresiones de la violencia promovida por sectores antichavistas desde el año 1999 en Venezuela, cuando comenzó la construcción de un nuevo panorama que se propuso, entre otros aspectos, la democratización de la tierra por parte del presidente Hugo Chávez.

El primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), Diosdado Cabello, denunció el asesinato de 6 campesinos a manos de un grupo de paramilitares colombianos en Barinas, con el cual suman 300 asesinatos en los últimos 20 años.

No es la primera vez que ocurre este tipo de hechos en el país, pues el asedio a campesinos es una herencia de la cuarta república, aunque en los últimos 20 años se les ha dado una reivindicación en la historia, aún es un sector que constantemente es violentado por sectores radicales.

Los más vulnerables

El caso denunciado por el gobierno venezolano se suma a los 300 asesinatos que se vienen denunciando desde tras una investigación exhaustiva que busca hacer justicia para esta parte de la población.

Las zonas del llano son las más vulnerables a estos hechos. En agosto de 2018, hace un año, el presidente, Nicolás Maduro, denunció el asesinato de tres voceros de la lucha campesina en Barinas. Los fallecidos habían participado horas antes en un evento presidencial.

Previó a esto, en septiembre de 2017 la Comisión para la Verdad, la Justicia, la Paz y la Tranquilidad Pública de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) comenzaba un proceso para investigar los asesinatos de campesinos y líderes sociales por parte de sicarios cometidos desde 1998 en el país.

La investigación ha arrojado hasta la fecha 300 casos de sicariato contra campesinos, y miembros de la Fundación Víctimas de Sicariato Político y Campesino. Mediante el proceso se entrevistó a las víctimas que han sufrido esta violencia.

Razones de la violencia

En enero de 2001 se aprobó el proyecto de ley de tierras y reforma agraria, con la finalidad de crear nuevos artículos legales para promover la agricultura en el País.

Uno de los casos más emblematicos para esa fecha fue el atentado contra Armando García, mejor conocido como «El Pelaíto», asesinado luego el 19 de septiembre de 2002, en ese año se agudizó la violencia contra ese sector.

Se acordó que esa ley daría algunos privilegios al sector campesino, y así, por primera ves en la historia se beneficiaría al campesino y no a las grandes empresas ni al latifundio. De ahí comenzaron los terratenientes a oponerse.

Para el año 2002 el Diputado a la Asamblea Nacional Dario Vivas, declaraba que detrás de la ola de crímenes contra los campesinos se pudieran encontrar miembros de la Federación de Ganaderos de Venezuela, sin embargo esto no se ha podido demostrar.

Desde entonces y hasta ahora la lucha campesina ha sido la misma, acabar con el monopolio de la empresa privada que ha dejado a un lado el derecho de los campesinos, la creación de los centros de acopio, la conformación de redes de pequeños y medianos productores, tal y como lo propuso en su momento el presidente Hugo Chávez.

Aunque ha sido mucho lo logrado, y muchos sectores ya tienen títulos de tierra en sus manos, en julio de este año un grupo de campesinos venezolanos marcharon en el oeste de Caracas para pedir al Gobierno de Nicolás Maduro la regularización de las tierras y el esclarecimiento de los asesinatos de miembros de ese sector.

NB

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