En su último informe la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) excluyó nuevamente a Venezuela de su listado de las peores migraciones que atraviesa actualmente la humanidad, a pesar de las estadísticas reveladas por el mismo organismo que aseguran que más de cuatro millones de ciudadanos han salido del país caribeño.
La exclusión de Venezuela confirma que lo que ya ha sido expuesto por varios analistas e historiadores: la migración venezolana es más producto de una campaña que de una situación extrema que realmente esté obligando a los ciudadanos a abandonar su tierra.
Contrario a lo que ocurre en países como Somalia, con 949.000 refugiados; Myanmar, con 1,1 millones; Sudán del Sur, con 2,3 millones de refugiados; Afganistán, con 2,7 millones y Siria, con 6,7 millones de personas, cuyos pobladores han tenido que huir de cruentos conflictos promovidos en su mayoría por EE. UU.

Otra característica que diferencia estas migraciones de la venezolana es que la mayoría de los que migraron lo hicieron con cierta planificación y presupuesto, mientras que los ciudadanos de los países mencionados anteriormente han tenido que salir de sus hogares sin recursos ni preparación.
Igualmente, es importante destacar que de los más de cuatro millones de venezolanos que han decidido abandonar su país, sólo un pequeño porcentaje ha solicitado el estatus de refugiado, mientras que el resto ha preferido legalizarse ante los países que los acogen como migrantes regulares.
ARG

