InicioDestacada#VTanálisis La cuarentena: El negocio del siglo para algunos artistas

#VTanálisis La cuarentena: El negocio del siglo para algunos artistas

«Mientras unos lloran, otros fabrican pañuelos».  Este dicho popular nunca fue tan real como ahora, en estos tiempos de cuarentena social por la pandemia del Coronavirus.

Y no sólo se habla de las empresas que tradicionalmente podrían estar ligadas al negocio del tratamiento de esta enfermedad, y de las que ya hablamos en un anterior artículo, sino de una industria que siempre ha explotado las emociones humanas para su beneficio: el espectáculo.

Y es que como las salas de cine ya no son una opción para ganar dinero, ni los cines tampoco, las grandes transnacionales se han avocado a la música, para intentar recuperar un poco las pérdidas que conllevan más de un mes de cierre y confinamiento.

 

En América Latina, los protagonistas han sido las estrellas del reggaetón, que han aprovechado este tiempo para inundar a sus seguidores con promociones de nuevos lanzamientos.

Lo interesante es que, a diferencia de otros músicos a nivel mundial, estas figuras del género urbano han optado por vender sus «nuevos» temas en cuanta plataforma paga exista: Apple Music, Spotify, Amazon Music, Deezer, Tidal, Pandora, Claro Música, YouTube Music (versión paga de esta popular app), y pare usted de contar.

Para venderse, estos artistas no sólo usan el cariño de sus fans, sino que explotan y exploran los sentimientos derivados del distanciamiento social, como la ansiedad, angustia, aburrimiento o la relación de pareja.

Además, todos y cada uno de ellos, en sus redes sociales, promocionan a las grandes empresas que sostienen estos sistemas y además anuncian preventas de sus temas, antes de que éstos salgan al ruedo, es decir, que si tienes dinero, podrás escuchar unas horas antes la canción y descargarla en tu dispositivo móvil.

Y la campaña ha dado sus frutos. En la plataforma de música prepagada Spotify, Karol G figura entre las más populares y el negocio redondo sigue en marcha.

¿No todo es un negocio?

Del otro lado del muro están los artistas que han intentado usar su música de una forma un poco más positiva. Esto no quiere decir que no ganen, pues seguramente cuando se levanten las medidas de distanciamiento social harán conciertos y giras internacionales, además su «imagen» se está catapultando hacia lo «humano», pero al menos por ahora, parecieran estar donando un poco de su talento para el bienestar social.

Es el caso del español Pablo Alborán, que en medio de la tragedia que atraviesa su país ha compuesto un tema, cuyas ganancias supuestamente irán a parar al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Otros han «regalado» al menos una canción en conciertos de #QuédateEnCasa organizados por cantantes o grandes marcas como Disney, cuyas regalías han disminuido hasta el inframundo al no poder estrenar, por ejemplo su live action del clásico de animación «Mulán» y al tener que «liberar» el contenido de sus canales plus.

Y otros, como la reggaetonera Becky G, han criticado a sus colegas por pretender ganar dinero usando la tragedia causada por el Covid-19.

«No se trata de transmisiones en este momento, o la venta de entradas, o el miedo a «perder impulso» como artista. Si hay alguien que está preocupado por esas cosas en este momento, siéntate contigo mismo y reconoce que MUCHAS personas en este momento están lastimadas, asustadas, estresadas, solas y están perdiendo la vida. Honestamente, ¿por qué realmente hacemos lo que hacemos? Para conectar. Ahora es el momento de conectarse. No vender, no forzar, sino CONECTAR y proporcionar a quienes desean escuchar nuestra música un descanso saludable de toda la locura», reclamó la cantante estadounidense de origen mexicano.

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Sea para ganar dinero o para hacerse con más fama y renombre, utilizando una fachada «humanista», el espectáculo no duerme, porque, al fin y al cabo y muera quien muera: «El show siempre debe continuar».

Maya Monasterios Vitols-VTactual.com

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