El gobierno del reino español defiende sus intereses y ratifica el negocio de ventas de armas que mantiene con el reino de Arabia Saudí, pasando por encima de la petición de países miembros de la Unión Europea, sobre detener negociaciones con el país asiático por su participación en el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y dejando clara su postura frente a los crímenes de guerra del reino saudí.
Durante su comparecencia este miércoles ante el Congreso, Pedro Sánchez se limitó a solo rechazar y repulsar el crimen contra Khashoggi sin tomar alguna acción concreta, y dijo que la posición del reino español es la «investigación y acción de la Justicia».

La medida que había sido previamente aprobada por la Comisión de Defensa del Congreso, y respaldada este miércoles por el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular, defiende cabalmente el legado del exdictador Mariano Rajoy, quien firmó un contrato de venta de 400 bombas de precisión al reino saudí.
Del reino español no cumplir con dicho acuerdo, estaría en juego el contrato que sustenta la empresa Navantia con Riad, por un importe de mil 800 millones de euros para la construcción de cinco corbetas del que dependen más de 6 mil empleos en Cádiz.

Las críticas ya empiezan a escucharse, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, exigió a Sánchez una posición firme de condena por la actuación de Arabia Saudí contra los Derechos Humanos, y pidió seguir los pasos de Alemania y paralizar la venta de armamento, ya que como bien dijo Ángela Merkel, no surtiría ningún efecto positivo si solo Alemania deja de vender armas y otros países suplen su puesto.
De acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el reino de España es el cuarto proveedor más importante de armas de Arabia Saudí, luego de EEUU, Reino Unido y Francia. Mientras que el reino saudí es el tercer país que más dinero dedica a la defensa y equipamiento militar a nivel mundial. Lo que responde a intereses realmente sustanciosos respecto a España.
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