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7 oficios que están en «default» por el Coronavirus

La pandemia ocasionada por el nuevo Coronavirus Covid-19, que al momento de la publicación de este trabajo afecta a más de cuatro millones 500 mil personas en todo el mundo, ha dejado en una particular situación de indefensión a muchas familias que dependen de ingresos diarios para subsistir.

Estrictas medidas de aislamiento social, el miedo al contagio y la falta de asistencia gubernamental, son apenas algunos de los factores que colocaron contra la pared a cientos de millones de ciudadanos que buscan salir a flote en un escenario tan complejo que prácticamente acabó con la economía de todas las naciones.

De los que se verán afectados por la situación actual, una buena parte realizaba antes de la crisis trabajos informales o a destajo. Otros, formaban parte del sistema formal de empleos que al dejar de recibir ingresos optó por despedir o suspender a quienes se encontraban a su cargo.

Algunos de los que perdieron sus empleos o se encuentran suspendidos, esperando el inicio normal de actividades conversaron con VTactual para relatar cuáles son los 7 oficios que están en default por el Coronavirus.

7. Organizadores de eventos

Sebastián se dedica a organizar bodas, bautizos y cumpleaños desde hace 10 años. Su negocio es familiar y en él participan la mayoría de los miembros de su núcleo, por lo que la paralización del sector lo arrastró a él y a sus hermanos a un estado de incertidumbre que a veces raya en la depresión.

Confiesa que tiene ahorros, pero asegura que no puede disponer de ellos en su totalidad porque cuando toque reactivar el negocio no tendrá capital para hacerlo. Su mayor preocupación es que las autoridades permitan regresar a una nueva normalidad y que ésta no incluya al sector al que se dedica. Mientras espera ese momento, piensa en alternativas que le permitan resolver su situación.

6. Vendedores

Aunque muchos emprendedores que pueden considerarse vendedores han migrado a las redes sociales y al delivery para hacer frente a la crisis y seguir produciendo, existe otra cara de la moneda que pone de manifiesto lo terrible que puede llegar a ser depender económicamente de otros.

Es el caso de quienes atienden en zapaterías, tiendas de ropa, electrodomésticos o cualquier otro sector no esencial, que se sostienen en muchos casos con las comisiones y que ahora deben replantearse su fuente de ingresos para subsistir el tiempo que dure la pandemia.

Entre ellos se encuentra Esteban, un periodista venezolano que migró a Chile y hasta marzo trabajaba para un concesionario en donde no recibía ni el sueldo mínimo. Con la cuarentena, los bancos dejaron de aprobar créditos y la compra de automóviles prácticamente se hundió.

5. Albañiles

Aunque algunos se mantienen activos en construcciones pequeñas, ordenadas por grupos familiares que desean hacer alguna remodelación en su hogar, la mayoría de quienes se dedican a este oficio se encuentran paralizados y vulnerables porque sus ingresos son semanales y por trabajos culminados.

Por su estilo de vida, pocos cuentan con ahorros y dependen en este momento de algún subsidio gubernamental que les permita cubrir al menos lo básico. Sin embargo, en economías golpeadas y bloqueadas como la de Venezuela ese subsidio no es suficiente, por lo que Ernesto, un adulto mayor que ha dedicado toda su vida a la albañilería como muchos otros, ha optado por revender en su casa productos de la cesta básica para obtener algún tipo de ganancia y mantenerse.

4. Barberos y peluqueros

Los que no trabajan por su cuenta, ofreciendo sus servicios a particulares que visitan casa por casa, alquilan sillas o plazas en salones de belleza que en esta coyuntura permanecen cerrados. Verónica tiene más de 20 años trabajando para una peluquería en el centro de Caracas (Venezuela), además e estilista es manicurista, pero ya nadie la llama. El temor al contagio ha hecho que las damas se aventuren a teñir sus canas y arreglar sus manos ellas mismas.

Por lo pronto, Verónica vive del salario y de los beneficios laborales que recibe su hija, una enfermera que se encuentra en la primera línea de la lucha contra el Coronavirus.

3. Garzones o mesoneros

Viven de las propinas, se rebuscan en eventos y aunque los establecimientos en los que trabajan siguen produciendo bajo la modalidad de delivery o para llevar, ellos dejaron de percibir ingresos.

En algunos países, como España o EE.UU. reciben subsidios si son ciudadanos o residen legalmente en el país. Si por el contrario, entraron sin visa a esas naciones, en este momento forman parte de la estadística presentada por la Organización Internacional del Trabajo que asegura que 305 millones de personas perderán sus empleos formales este año.

2. Transportistas

Aunque las personas siguen trasladándose hasta los centros de abastecimiento o de trabajo (solo en los casos autorizados), el sector transporte se ha visto golpeado hasta reducir su funcionamiento en más de 50 por ciento. La mayoría de los que se desempeñan en esta área lo hacen bajo la figura de la tercerización, es decir. el vehículo que manejan no es propio.

Y es que el temor al contagio en busetas ha provocado que el sector y quienes dependen de él se encuentren prácticamente en la quiebra. Arnaldo Guzmán trabajo bajo la figura de avance en Venezuela, junto a otro conductor comparten el uso de un viejo autobús que cubre una ruta urbana bastante concurrida en condiciones normales.

Como el dueño no pudo conseguir el repuesto para reparar el vehículo antes de las crisis, ambos se encuentran varados. Arnaldo no sabe detalles de la situación económica de su compañero, pero describe a VTactual la propia: su hijo de 17 años, que debería estar estudiando, tuvo que salir a trabajar a una frutería para convertirse en el nuevo sostén del hogar.

1. Trabajadores informales

Para ellos el panorama es quizás más oscuro y es que de los dos mil millones que se dedican a este «negocio» en todo el mundo, al menos mil 600 millones dejarán de percibir ingresos.

Solo durante el mes de marzo su capacidad de compra se vio reducida en más del 60 por ciento. Quienes carecen de una fuente alternativa de ingresos, no tendrán medios de supervivencia.

Edwin es trabajador informal y vive su día a día, desde marzo, huyendo de las autoridades que le prohíben vender su mercancía en las calles. Aunque no tiene cargas familiares no puede darse el lujo de dejar de trabajar, como muchos otros debe pagar el alquiler de la habitación donde vive y lo que come a diario.

La vida para él ya era difícil antes de esto. Hoy sólo piensa en reinventarse y superarse para que algo así no le vuelva a pasar. El problema es que aún el profesional más preparado lleva las de perder ante la pandemia.

El Covid-19 podría dejar de reportar pronto nuevos contagios, pero como van las cosas en términos económicos, la gente podría continuar muriendo a causa de él.

Andreína Ramos Ginés/ VTactual

@aramosgines

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