Mierda y destrucción: Psicopatología de la oposición venezolana

Mierda y destrucción: Psicopatología de la oposición venezolana

La oposición venezolana en su ambición desmedida por retomar el poder político y económico ha empleado formas desproporcionadas de lucha, sometiendo a toda la población venezolana a un experimento de odio social entre hermanos que raya en lo dantesco, financiados como siempre por EEUU, el primer interesado en colocar un poder a su conveniencia y el que más gana en esta apuesta del odio entre compatriotas.

En esta última arremetida que vive hoy el pueblo venezolano aparecen dos elementos extremos. Hemos visto a seguidores profanar cementerios y sacar ataúdes a la vía pública, tal como sucedió el pasado 13 de abril en la ciudad de los Teques y más recientemente en el cementerio de Maracaibo. Sin el más mínimo respeto por los familiares han saqueado las tumbas y colocado las urnas con los restos humanos en el medio de la calle.

En la ciudad de Maracaibo los manifestantes de la oposición colocan ataúdes con sus cuerpos en la vía pública

Para completar la escena convocaron a sus seguidores a la denominada “Marcha de la mierda”, en donde literalmente se instiga a una parte de la población a defecar en bolsas y envases -los llamado “puputovs”- para arrojárselos a su contraparte. Como preludio, días antes se hizo viral la imagen de una señora defecando ufana en plena tranca vial.

El ala radical de la oposición convoca al hecho insólito “La Marcha de la Mierda”

En su libro Anatomía de la destructividad humana Erich Fromm afirma que “La necrofilia en sentido caracterológico puede describirse como la atracción apasionada por todo lo muerto, corrompido, pútrido y enfermizo; es la pasión de transformar lo viviente en algo no vivo, de destruir por destruir, y el interés exclusivo por todo lo puramente mecánico. Es la pasión de destrozar las estructuras vivas”. En esta definición clara de la necrofilia se inscribe en esencia la propuesta opositora, abiertamente destructiva. Su llamado sólo ha conseguido incendiar y destruir su propia casa, es decir, el país que todos habitamos. Su propuesta está fundamentada en “el interés exclusivo por todo lo puramente mecánico”, lo cual se trasluce en su única propuesta “Chávez vete ya”, “Maduro vete ya”, “ no es no”, “el modelo no funciona” y su negación continua a diálogo alguno, sin presentar, aún a sus propios seguidores, ninguna propuesta sensata de proyecto país.

En su libro, Fromm analiza las “Variaciones de agresión destructiva” en la conducta humana y afirma: “La atracción por lo muerto y pútrido puede observarse con suma claridad en los sueños de las personas necrófilas”, y toma como ejemplo un sueño de una mujer víctima de grave depresión: ‘Estoy defecando; hago y hago, y el excremento rebosa de la tasa, empieza a llenar el baño, va subiendo y subiendo –me ahogo en él- y en ese momento me despierto con un horror indecible’. Para esta persona, –afirma Fromm– la vida entera se ha transformado en porquería, sólo porquería puede producir, su mundo se vuelve deyecciones, y su muerte es su unión final con ellas”.

Por otro lado el pensador austriaco Wilhelm Reich en su libro La revolución sexual, explica que “Un impulso puede ser natural, en un caso y en un momento determinados y el mismo impulso, en un caso y momento distintos, será antinatural y antisocial. Por ejemplo: si un niño de uno o dos años moja la cama o juega con sus excrementos, es que se encuentra en un estadio natural del desarrollo de su sexualidad pregenital. A esa edad, jugar con excrementos es un impulso natural y biológico; por consiguiente, quien castigue al niño por este acto natural, merece el más severo castigo. Pero si el mismo individuo, a los catorce años, quisiera ingerir sus excrementos o jugar con ellos, ese impulso ya sería secundario, asocial y patológico. El individuo en cuestión no debería ser castigado, sino internado para su curación. Y esto no bastaría en una sociedad verdaderamente libre; tendría, más bien, el deber de educar a sus individuos de tal manera que tales impulsos antisociales no se desarrollaran, en absoluto”.

El líder opositor Miguel Henrique Otero incita a atacar con mierda a nuestras embajadas en el extranjero

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La dirigencia de la oposición venezolana ha azuzado la depresión y la ira en su propia gente, ha desparramado el odio dentro de su propia casa, dentro del país que tanto pretende gobernar.

El virus psicológico a que está siendo sometido el pueblo opositor está generando consecuencias graves en nuestro tejido social, está enfermando a sus seguidores influyendo en sus estados conscientes e inconscientes de la mente, haciendo incluso que caigan en prácticas contraproducentes para su propia “lucha”, como es el caso de la “Marcha de la mierda”, donde es obvio que no toman en cuenta el contrasentido que en el plano semántico y simbólico implica tal convocatoria.

Por razones lógicas en cualquier parte del mundo en una “Marcha de los trabajadores”, marchan los trabajadores; en una “Marcha de las mujeres”, marchan las mujeres; en una “Marcha de los estudiantes”, marchan los estudiantes; pero en una “Marcha de la mierda” ¿Quién marcha?

Esperamos, por el bien de todas y todos los venezolanos, que este triste episodio sea muestra del final de tanto llamado a la destrucción y que en el momento de preparar sus municiones este ser humano, que fue conducido a manipular sus excrementos, se dé cuenta del estadio espiritual a que lo han llevado. Y que entienda que la consigna de los venezolano debe ser “Manos a la obra” y no “Obrar en las manos”.

CMD

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