Una serie de protestas xenófobas y el descontento con la política migratoria de Angela Merkel en Alemania encabezan la solicitud de su salida en la presidencia como un coro nacional en las calles de Alemania.
Este viernes Merkel viajó a Chemnitz, la zona cero de las protestas por primera vez desde que hace tres meses un ciudadano alemán fuera apuñalado supuestamente por extranjeros en la ciudad y estallaran marchas xenófobas.

Durante la visita la presidente observó cómo la ultraderecha se ha manifestado y mientras Merkel hablaba los manifestantes de ultraderecha volvieron a desfilar en Chemnitz al grito de “nosotros somos el pueblo”. Un millar de policías fueron movilizados para evitar que estallara de nuevo la violencia similar a la del mes de agosto.
Merkel ha tardado tres meses en visitar esta ciudad, donde en agosto la ultraderecha, con sus violentas protestas, mostró las divisiones en Alemania y en el propio partido de la canciller respecto al tema de la inmigración.
El desencadenante de las protestas de extrema derecha fue la muerte de un joven alemán, supuestamente a manos de un grupo de refugiados. Desde entonces, se han multiplicado los ataques xenófobos. Las fuerzas del orden lograron desarticular el grupo terrorista neonazi ‘Revolución Chemnitz’.
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