Lavapiés y la controversia policial que aún persiste sobre su actuación

En el céntrico y popular barrio de Lavapiés, en Madrid, España, decenas de inmigrantes africanos ocupantes de algunos edificios, enfrentaron a la policía local y mantienen protestas por la muerte reciente de un senegalés en extrañas circunstancias.

En la última incursión de los uniformados, cinco agentes resultaron heridos tras intentar detener a un inmigrante quien presuntamente los amenazó de muerte.

Ante el ataque de los vecinos, la mayoría también inmigrantes ilegales, los agentes pidieron refuerzos y tuvieron que replegarse ante el protegerse con sillas, papeleras y piedras. Tras el enfrentamiento, arrestaron al supuesto autor de las amenazas.

Este nuevo altercado se produce días después de que esta zona madrileña registró graves disturbios por la muerte Mmame Mbaye, de 35 años, un inmigrante senegalés, quien murió tras sufrir un paro cardíaco en plena calle supuestamente después de escapar de una persecución policial contra los vendedores informales en la Puerta del Sol –según la versión oficial-.

Sus compañeros del barrio lo vieron tirado en el suelo, rodeado de agentes, y pensaron que lo habían herido durante una detención.

Ante los enfrentamientos, se apersonó el cónsul de Senegal, Mouctar Belal, y cientos de sus compatriotas le increparon con gritos y empujones. La situación es el reflejo del hartazgo de esta comunidad, que se siente marginada y perseguida. La muerte de Mbaye, apuntan, sólo ha sido la gota que ha colmado el vaso de su indignación.

El episodio ha involucrado a diversos políticos y medios de comunicación –a favor y en contra- de la actuación de la policía. Para unos, actuaron a derecho mientras intentaban levantar el cuerpo del senegalés muerto por infarto. Para otros son, sencillamente, opresores xenofóbicos y brazo armado del sistema opresor.

ER

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