La madrugada en la que pretendieron llevarnos de nuevo a la noche oscura

La madrugada en la que pretendieron llevarnos de nuevo a la noche oscura

Cerca de la una de la madrugada me escribe un amigo a preguntar si es cierto todo lo que se dice. Él mismo sabe que no, porque de inmediato comienza a contarme que unos amigos desde México le hicieron la misma pregunta, la mediática internacional ha hecho ver como si los venezolanos nos estamos matando unos a otros.

Me hace pensar en el montaje de la Plaza Verde Libia y en todos los falsos positivos, usados por los poderes imperiales para agredir países soberanos, con la anuencia de los organismos multilaterales.

La noche del jueves fue como una película de terror. Cadenas de WhatsApp, audios, fotos, vídeos. Hasta aseguraron que el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno había encendido sus luces antiaéreas. Se trataba, según supimos al rato, que la Ciudad Teatro, que horas después inauguraría el Festival Internacional de Teatro de Caracas, ensayaba sus luces, los manipuladores de oficio aprovecharon el hecho.

Mi amigo me pregunta cómo está la zona donde vivo, le respondo lo que sé: – todo tranquilo en Sábana Grande, ¿y tú? – En Caricuao todo normal, responde. Caracas, capital del país tiene 22 parroquias, solo dos, estaban realmente en problemas, una de ellas El Valle, donde en un sector, grupos irregulares llegaban en carros y encapuchados a sembrar terror en las calles, al suroeste de la capital.

Mi sospecha es que este plan contra Venezuela, que cuenta con medios y organizaciones claramente decididas a apoyar y financiar a la derecha en su aventura golpista, es una guerra de cuarta generación muy bien orquestada. Uno de los fuertes de este aberrado guión, es el ataque psicológico.

Freddy Guevara, diputado por el partido de derecha Voluntad Popular ha sido uno de los dirigentes que más ha llamado a la violencia, incluso se filtró una grabación durante una protesta en la que dirige encapuchados violentos. Sin embargo, mientras ocurrían hechos violentos en El Valle, en cumplimiento de uno de los principios de Goebbels, “transposición”, método de la propaganda Nazi para cargar sobre el adversario las acciones propias, Guevara responsabilizaba al Gobierno.

El objetivo: desmoralizar a un pueblo al que los poderes económicos le esconden la comida y que ahora es asesinado por grupos terroristas que, según dijo un ministro venezolano, “son pocos, pero muy violentos”.

A las dos de la madrugada todo estaba tranquilo. El Valle despejado, las redes sociales mermaron su actividad. Yo dejé de vigilar el sueño de mis hijos, mi amigo que me escribía incesantemente, se durmió.

Me puse a escribir, fueron muchas emociones en cuatro horas, mi cerebro se quedó con la última: vecinos de un urbanismo ubicado en el fuerte militar más importante del país, donde Hugo Chávez ordenó construir viviendas para el pueblo venezolano, bajaron a manifestar su apoyo al Presidente. El urbanismo está al frente de El Valle, y se hizo sentir cantando en plena madrugada el himno nacional cómo arma contra quienes pretenden regresar a la oscuridad a un pueblo que decidió ser libre.

JS

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