#VTcrianza Autoestima de los niños a prueba de cuarentena

Muchos países comienzan a flexibilizar la cuarentena social que motivó el Covid-19 pese a las advertencias de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Pero el prolongado período de aislamiento deja huellas considerables que debemos observar con atención, especialmente en niñas, niños y adolescentes, quienes podrían estar experimentando cambios importantes.

Muchos de estos cambios dependen de lo que nosotros, los adultos, les enseñamos durante estos meses atípicos, pues los niños son en buena medida el reflejo de lo que proyectamos. La profesora Alicia Gallegos es especialista en psicología infantil y enseña psicología evolutiva en importantes universidades de Venezuela, en este VTcrianza nos orienta sobre la salud emocional de nuestros hijos en cuarentena.

La autoestima confinada

Todo cambio en la conducta de los niños durante el confinamiento pasa por el filtro de lo que somos como padres o adultos influyentes para ellos. La profesora Alicia Gallegos explica que unos padres deprimidos o angustiados, trasladarán su condición a sus hijos. «Es difícil evitar tener una autoestima baja como adulto si no se ha podido resolver, en cuarentena, la cuestión económica familiar. Entonces cómo le va a pedir ese adulto al niño que no tenga una autoestima baja. Es la realidad de un importante grupo social en el país», reflexiona.

Recuerda la psicóloga Alicia Gallegos que la salud emocional de los niños va a depender también de su edad y la experiencia que haya tenido en su entorno. «Cada niño requiere una respuesta diferente sobre el autoestima, el estrés, la depresión. Porque hay culturas que no le dan beligerancia a los niños, no permiten que los niños participen opinando o subestiman sus aportes. De allí la importancia del lenguaje como arma fundamental para resolver conflictos».

La especialista estima que si en un hogar predomina el aislamiento de los niños en cuanto a su participación activa en la vida familiar, la depresión será un elemento a considerar. «Si el niño vive en un hogar donde prevalecen esas concepciones, entonces sí vamos a lograr verdadera depresión y una baja en su autoestima. Cada clima hogareño es diferente y de él va a depender las consideraciones para evaluar estas reacciones«.

Salud emocional a prueba de cuarentena

El confinamiento puede haber acentuado muchos conflictos en el hogar, dada la convivencia por más tiempo entre personas de diferentes temperamentos. La profesora Gallegos estima que el nivel cultural de los hogares es determinante a la hora de influir la salud emocional de los niños. «En los hogares donde se usa poco el lenguaje y prevalece la acción imperativa, eso se va a acentuar en cuarentena. De allí la violencia intrafamiliar afectada por la presión económica de algunos padres por el confinamiento. Insisto en la necesidad de usar el lenguaje en estos momentos para explicar a los niños lo que está pasando».

Sin embargo, Gallegos prefiere ver el vaso medio lleno y observa algunas ventajas que el entorno puede provocar en la salud emocional de los niños. «Hay una gran ventaja que tienen los niños que viven en hacinamiento o en sectores populosos, y es que para su desarrollo es importante que observen diversos y variados modelos de conducta. Toda esa diversidad podría proporcionar un alta estima. En los sectores populares es muy difícil que los niños vivan en confinamiento o distanciamiento social, por lo que el niño sigue su curso normal de desarrollo», opina la experta.

Por otro lado, Gallegos ubica a los sectores sociales con acceso a las tecnologías, que determinan de manera importante el autoestima del niño. «Hay que estimular que con el uso de las tecnologías se comuniquen con sus iguales. En estos hogares no debería haber problema de que sus niños sufran depresiones por el distanciamiento social».

Un sano conflicto

Como responsables de los cuidados de nuestros hijos, también lo somos de sus potencialidades y es deber nuestro estimular sus capacidades en la solución de problemas para consolidar una buena autoestima y una relación mucho más provechosa con el mundo que les rodea.

La psicóloga recomienda para ello generar conflictos socio-cognoscitivos. «Es un proceso en el cual se busca conflictuar al niño para que busque sus soluciones. Por ejemplo, contarles el cuento de la Caperucita Roja al revés: la Caperucita se comió al lobo, y a partir de allí el niño empezará a buscar respuestas adecuadas para resolver las situaciones planteadas».

Gallegos invita a fortalecer la autoestima de los niños propiciando a que no se queden con un solo punto de vista ante las situaciones que se les presentan. «Hay que acostumbrarlo a que conflictúe al padre, al ‘no se deje‘ que contribuye a que la persona se sienta importante cuando su punto de vista es tomado en cuenta. No dejemos sus cerebros solos», recomienda.

Randolph Borges/VTactual.com

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