InicioUncategorized#VTalPasado El Carupanazo: rebelión militar contra el naciente puntofijismo

#VTalPasado El Carupanazo: rebelión militar contra el naciente puntofijismo

Tan solo habían pasado cuatro años de la histórica jornada del 23 de enero de 1958. De ella devino el establecimiento de un sistema democrático que rápidamente daba sus primeros pasos, pero las contradicciones entre el discurso y la acción, trajeron consigo un largo proceso de persecución y represión ideológica en todo el territorio nacional.

Aunado a esta política de intolerancia por parte del gobierno nacional presidido por Rómulo Betancourt, las esperanzas de un pueblo ante el primer gobierno de este sistema democrático, fueron desapareciendo tras las continuas medidas antipopulares, antidemocráticas y entreguistas que tuvieron lugar en Venezuela a partir de la década de los sesenta.

El descontento era inminente. Múltiples sectores civiles, gremiales, populares y militares expresaron su rechazo en estos años, teniendo diferentes expresiones y resultados. Uno de los más significativos sería la rebelión militar del 4 de mayo de 1962 en la ciudad de Carúpano, en el estado Sucre, cuando un grupo de oficiales de las Fuerzas Armadas se pronunciaron en contra de los desmanes iniciales del puntofijismo, acción conocida historiográficamente como: El Carupanazo.

Los sesenta: años de inestabilidad

Luego de varios meses de incertidumbre, los líderes de tres de los cuatro principales partidos políticos del año 1958, suscriben  en octubre de ese año, un documento que aspiraba frenar el regreso al pasado dictatorial y daba los lineamientos de cómo debía erigirse el nuevo sistema democrático en Venezuela.

Así, bajo la bandera de la “unidad nacional”, el llamado Pacto de Punto Fijo, daba rienda suelta al poder de la élite partidista para edificar el proceso político que nacería tras las elecciones de diciembre del año 1958. Sin embargo, este pacto, firmado por los líderes de los partidos AD, COPEI y URD, excluía al PCV,  uno de los principales partidos que lucharon contra el régimen de Marcos Pérez Jiménez.

Rómulo Betancourt, líder del partido Acción Democrática, fue el primer presidente de la era del puntofijismo. En su gobierno aplicaría diversas medidas que dieron pie a tiempos de gran inestabilidad política en el país.

Esta situación, ya dejaba entrever la lógica política que pronto surgiría tras el establecimiento del nuevo gobierno. Betancourt gana las elecciones de diciembre de 1958 y tras su toma posesión, en febrero de 1959, muestra su verdadera  realidad política.

Desde el primer año de su mandato, Betancourt había suspendido en reiteradas ocasiones las garantías constitucionales, siendo la del año 1961 la más larga hasta el momento.

Este año también fue ejecutada una política de reducción salarial a los empleados públicos que afectó drásticamente la realidad del venezolano.

Asimismo, la censura de los medios de comunicación, la persecución de la izquierda, el asesinato de estudiantes universitarios, el rompimiento de relaciones con Cuba, el incremento de la tortura y los roces entre los partidos, conspiraciones y rumores de golpe, dieron pie a lo inevitable.

Carúpano: Un punto de honor democrático

Los rumores estaban a la orden del día y el gobierno estaba atento a los movimientos dentro de los cuarteles. Sin embargo, el plan seguía su marcha y todo estaba preparado. Encuentros con militantes de los partidos Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV), daban a la conspiración un carácter cívico-militar que hacia recordar el espíritu democrático del año 58.

Todo quedó pautado para el 4 de mayo. Bajo el nombre de “Movimiento de Recuperación Democrática”, el batallón de Infantería de la ciudad de Carúpano y el destacamento n° 77 de la Guardia Nacional inicia su alzamiento a las 2:00 de la mañana. Tomando varios lugares claves en Río Caribe, San José de Areocuar y otras localidades cercanas.

Emisora Radio Carúpano, sirvió de medio para dar a conocer el movimiento e informar de las próximas acciones.

El gobierno nacional, teniendo noticia de los acontecimientos, da información oficial a las 8:00 de la mañana, anunciando que todo estaba bajo control.

Sin embargo, la realidad era otra. A las 10:00 de la mañana por la radio local se escucha el siguiente comunicado: “El Comando de la Guarnición de Carúpano informa a los compañeros de armas y al pueblo de Venezuela que en la madrugada de hoy 4 de mayo ha decidido, conjuntamente con las fuerzas populares, asumir una actitud responsable y patriótica ante la trágica situación que vive el país, depauperado, dividido y desangrado por los desmanes de grupos minoritarios que hoy usufructúan directamente el heroico esfuerzo librado por el pueblo y los sectores democráticos de las Fuerzas Armadas el glorioso 23 de Enero…”

Así iniciaba el comunicado de los militares insurgentes. El líder del movimiento era el Capitán de Fragata Jesús Teodoro Molina Villegas, quien asumió la responsabilidad de las acciones en conjunto con el Mayor Pedro Vegas Castejón y el Teniente Héctor Fleming Mendoza. La respuesta del gobierno no se hizo esperar e inició un operativo militar para recuperar la plaza de Carúpano e imponer la fuerza para la rendición de la insurrección, que habían sido catalogados como “comunistas y facciosos de extrema izquierda”.

Durante todo el día, constantes boletines y llamados se hacen desde la emisora radial, mientras por cadena nacional se hace un ultimátum llamando a deponer las armas y nuevamente se suspenden las garantías constitucionales. Así miembros de la Infantería de Marina y la Marina de Guerra son enviados para tomar la ciudad

En la mañana del día 5 de mayo el enfrentamiento continúa, logrando cercar poco a poco al grupo insurgente. Finalmente, el alzamiento militar llega a su fin el día 6 de mayo, cuando la brutal arremetida por aire, tierra y mar, supera la inferioridad del alzamiento militar, logrando así la rendición de los rebeldes.

Oficiales, Suboficiales y tropas de las Fuerzas Armadas de la plaza de Carúpano se sumaron a la rebelión llamada «Movimiento de Recuperación Democrática»

Entre el 7 y 8 de mayo, se realizaron las últimas detenciones e inició una escalada de juicios y encarcelamientos de los implicados, tanto militares como civiles. Pronunciamientos en contra y a favor se desató en todo el país, lo que permitió avivar la lucha de diferentes sectores que se vieron representados en un movimiento que quiso defender la esencia real de la democracia.

La disolución del alzamiento militar lejos de aplacar cualquier otra acción, impulsó la aceleración de nuevas acciones en el país. Un nuevo movimiento militar llamado El Porteñazo se realiza en junio de 1962, reconocidos líderes y militantes de los partidos políticos progresistas se suman a la lucha armada como camino, y los conflictos internos en el partido AD así como con los otros partidos, hicieron de este periodo, un momento de gran inestabilidad política. Sin duda alguna, el Carupanazo es una muestra de la lucha incasable e insurgente del pueblo venezolano en la historia política del país. El propio capitán Molina Villegas años después en una entrevista señalaría: “…lo positivo que yo observo a Carúpano es que puso en evidencia que, pese a lo disperso, sí había un movimiento, sí había inquietudes, sí había oficiales dispuestos a contribuir a un cambio….”

Simón Sánchez/VTactual

#VTalPasado La Convención de Ocaña: una esperanza para la salvación de la patria

LEE Más

spot_img