InicioDestacadaVea cómo es Ucrania antes y después de sus “gobiernos paralelos”

Vea cómo es Ucrania antes y después de sus “gobiernos paralelos”

Para hablar de la situación que ha atravesado Ucrania en los últimos años es necesario remontarse y hacer un punto de inflexión en las acciones que han generados los acontecimientos, como son conocidos de este lado del mundo, pero haciendo un énfasis en el antes y el después de los principales hechos que conforman la ruptura histórica de esta nación europea.

Ucrania, después de Rusia, ha sido uno de los países más poderosos desde la disolución de la Unión Soviética pero que en la última década también ha atravesado por diversas crisis que marcan una bisagra en el ámbito político y geopolítico de la región, ya que representa intereses estratégicos para súper potencias mundiales como Estados Unidos, China y especialmente Rusia.

El conflicto ucraniano es de larga data si se toma como referencia los años ’90 con el surgimiento de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) post Unión de Repúblicas Soviéticas (URRSS) en 1991, teniendo a Ucrania como el primero de ellos en firmar acuerdos de cooperación económica y política con la Unión Europea (UE) desde 1994.


Sin embargo, también es necesario resaltar que la actualidad ucraniana pasa por las crisis políticas y sociales surgidas al calor de las llamadas revoluciones de colores “exitosas” que aplicaron el manual de Gene Sharp ya en la primera década del siglo XXI, en naciones ex soviéticas como Serbia (2000), Georgia (2003), Kirguizistán (2005) y Ucrania en 2004 con la “Revolución Naranja”.

Los actores principales se vienen disputando esta polarización que se puede definir como pro UE y EEUU versus pro Rusia, China y la coalición de los BRICS (Brasil, India y Sudáfrica más los ya mencionados) y que una década después recrudecieron el conflicto tras las acciones conocidas como el Euro Maidán que terminaron con el derrocamiento de otro gobierno más en 2014.

Nombres como los de Viktor Yanukovich y Julia Timoshenko saltan a la vista como cabezas visibles de la pugna interna pero sus principales intereses están más allá de las fronteras de Ucrania.

A continuación algunos breves datos que sirven como indicadores de lo que fue la ruta previa a la crisis del Euromaidán y el contexto actual tres años después de esta ruptura política.


Debido a la crisis económica estructural suscitada en Europa luego de la burbuja que explotó en EEUU en 2008 y el endeudamiento al cual había venido siendo sometida Ucrania bajo los dictámenes del Fondo Monetario Internacional (FMI) en extensión de las políticas de su adhesión a la UE y gracias a las potencialidades mineras y energéticas al este del país, el Presidente Yanukovich dio un vuelco soberano de sus intereses que le costó un Golpe parlamentario.

Tras el derrocamiento, el Parlamento con mayoría de votos opositores al gobierno de Yanukovich, asume ilegítimamente el poder ante un supuesto abandono de cargo, restituye la Constitución de 2004, destituye al Presidente y libera a Timoshenko (encarcelada esta vez por abuso de poder -ya habría estado en prisión en 2001 por falsificación de documentos y contrabando de gas ruso).

Posteriormente, el mismo presidente designado por el parlamento, Alexandr Turchinov, asumiría la presidencia de “transición”, hasta que en 2014 se celebraran las elecciones que dieron como ganador al magnate Petro Poroshenko por sobre Timoshenko, cuyo partido lideraba por mayoría el Parlamento.


¿Cuáles han sido las principales consecuencias de esta situación?

En principio están las político-geográficas, étnicas y culturales que implican el desmembramiento de la nación, que vio cómo la península de Crimea se anexó a la Federación Rusa y estados provincia como Donestk y Lugansk, fundamentales para la economía ucraniana, se independizaron generando una nueva forma de “guerra fría”, convertida en guerra civil en parte del territorio.

Mencionar sólo en cifras los graves efectos sociales que vive Ucrania sería mezquino, ya que según datos oficiales de organismos internacionales como la ONU (Naciones Unidas) han muerto más de 10 mil personas (en su mayoría civiles), más de 20 mil heridos, un millón 700 mil desplazados, producto de esta guerra fratricida en territorio ucraniano.

De acuerdo a la Unicef (también adscrita a la ONU), más de un millón de niños necesita ayuda humanitaria y más de millón y medio de habitantes de la región de Donbass, al este de Ucrania (Donestk y Lugansk), pasan hambre como consecuencia de la guerra, según la PMA (Oficina del Programa Mundial de Alimentación de la ONU).

No menos esperanzadores son los números en cuanto a la economía del país ya que gran parte de la industria pesada de Ucrania que soportaba prácticamente la mitad del presupuesto nacional se encuentra en la región en conflicto, sumado a las sanciones de embargo impuestas por parte del gobierno de Poroshenko a los productos rusos que dificultan aún más el intercambio comercial.

La deuda externa, auspiciada por el FMI, ascendía a más de 45,8 millones de dólares según cifras de 2016, cuando apenas en 2014, antes de las elecciones, rondaba los 25, 5 millones de dólares, así como el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, en 2016, fue de mil 900 dólares; reducción considerable contrastada con los 2 mil 900 dólares de 2014 o el sueldo promedio de un ciudadano que en ese mismo año cobraba casi 300 dólares y para 2016 apenas superaba los 200 dólares.

Estos indicadores estadísticos colocan a Ucrania en una situación económica al borde de la quiebra, aunado a la ya compleja situación de guerra que Poroshenko ofreció solucionar en 3 meses; ya lleva más de 3 años en conflicto y difícilmente se vea una solución pronta en el horizonte luego de la ruptura democrática de 2014 y sus posteriores gobiernos de transición.

LM

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