¿Qué se trae entre manos la derecha venezolana para las elecciones regionales?

El dirigente de la oposición Henrique Capriles Radonski volvió a calentar las cabezas de sus seguidores, de cara a las elecciones regionales del próximo 15 de octubre, mientras la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) insiste en patear la mesa de diálogo y amenaza con cantar fraude. Estos discursos agresivos coinciden con el desmantelamiento de un plan de desestabilización que busca reactivar células terroristas en los próximos días.

Como en otros escenarios preelectorales, Capriles Radonski convocó a la oposición a darle una lectura de confrontación al venidero proceso electoral. En una entrevista al diario Panorama aseguró:

“Esto hay que verlo como el voto protesta, el voto de lucha. Hay que ver ese 15 de octubre como la manera de castigar a Maduro, al Gobierno (…) Si aquí hay una elección fraudulenta la comunidad internacional va a apretar más”.

Recordemos que en el año 2013, a sólo horas de haberse anunciado el triunfo de Nicolás Maduro como Presidente de la República, Capriles desconoció los resultados y en una convocatoria a un cacerolazo expresó: “Descargue toda esa arrechera, descárguela allí, dele ahí duro”. Su llamado generó una ola de violencia que acabó con las vidas de 11 venezolanos, todos vinculados al chavismo.

Por su parte este 02 de octubre, el jefe de campaña de la alianza opositora, Gerardo Blyde amenazó con denunciar ante los organismos internacionales cualquier acción del Consejo Nacional Electoral (CNE) que ellos consideren “manipulación de la ley”.

Cabe recordar que en la reciente elección de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), la empresa Smartmatic acusó al CNE de manipular la data, justificando el ya acostumbrado grito de “fraude” de la oposición.

Por otro lado, esta semana el vocero de la MUD, Luis Florido, declaró que el proceso de diálogo al que han sido convocados en República Dominicana “no cumple con las condiciones exigidas por la MUD”, por lo cual no se comprometerán con el mismo. Esta acción representa una nueva patada a la mesa de diálogo propuesta por el gobierno venezolano y respaldado por la comunidad internacional para buscar una mediación pacífica entre las partes.

Pareciera pues que los dirigentes de la derecha buscan participar en las elecciones regionales y aceptar sus resultados sólo si resultan ganadores o de lo contrario llamarán a su electorado a la confrontación; así lo revela el lenguaje violento con el que están convocando a las urnas.

Tal escenario guerrerista coincidiría con el desmantelamiento de un plan de activación de acciones violentas de calle a partir del 10 de octubre. «Las guarimbas han mutado a una nueva forma de ataque para crear ingobernabilidad. De nuevo querían activar la vía del golpismo, la insurrección armada, para atentar contra la paz», dijo el vicepresidente Tareck El Aissami.

KP

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