«Cuando se rompe la ley democrática, la sociedad se resiente y se allana el camino hacia la sinrazón y el caos, se rompe la convivencia y se liquida el bienestar», fue una de las reflexiones del presidente de gobierno español, Mariano Rajoy, en respuesta al anuncio del presidente catalán, Carles Puigdemont, sobre la independencia de Cataluña.
De esta forma, Rajoy da por descartada una posible escena de diálogo para resolver el conflicto, muy a pesar del llamado del propio Puigdemont, que “pausó” la declaratoria independentista en nombre de la paz como vía de resolución. Entre otras cosas, el mandatario español hace hincapié en la supuesta ilegalidad de la consulta electoral al pueblo catalán, que fue seriamente violentada por las fuerzas de seguridad del Estado español, pero también hace alarde de que dicha comunidad autónoma jamás “ha gozado de más libertades, autonomía y reconocimiento” como en la actualidad.
Obvia desde amenazas hasta encarcelamientos y violencia de Estado contra el proceso independentista promovido por las autoridades catalanes, cuando hace ese análisis de la actualidad de esa población.
Una amenaza reciente es la de aplicar el artículo 155 de la Carta Magna de España, que faculta al Estado a «forzar» a los gobiernos regionales que se sometan al cumplimiento al «interés general de España», en caso de que estos hayan violentado dichos intereses.
Postura muy distinta presenta el ibérico ante la situación política de Venezuela, sobre la cual ya ha manifestado apoyo a consultas ilegales auspiciadas por la dirigencia opositora, como el plebiscito en el cual se planteaba directamente la creación de un nuevo gobierno, es decir, se promovía el derrocamiento del presidente electo por la mayoría del país, Nicolás Maduro.
JI

