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Las dos caras de la mediática: Colombia militariza Valle del Cauca y todos callan

El Gobierno de Colombia, dirigido por Juan Manuel Santos, se encuentra indignado por los disturbios registrados en Buenaventura, una comunidad del departamento del Valle del Cauca, muy cercana a Bogotá, que a la fecha registra 80% de pobreza.

Santos, quien en días pasados «se mostró preocupado» por el envío de tropas venezolanas a la frontera con Colombia por el estado Táchira, decretó un toque de queda en Buenaventura, frente a las protestas y disturbios que se han generado desde el viernes pasado.

Luego de celebrar un Consejo de Seguridad en Buenaventura, las autoridades confirmaron que el toque de queda, comprendido entre las 6:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana (hora local), se mantendrá por tiempo indefinido, con el objetivo de evitar saqueos y preservar el orden público.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, indicó que la seguridad en Buenaventura fue reforzada con 1.500 policías y más de 700 militares, mientras que el ministro de Medio Ambiente de Colombia, Luis Gilberto Murillo, indicó que el puerto que da al océano Pacífico, se encuentra controlado.

El paro cívico, impulsado por los habitantes de Buenaventura, tiene como fin exigir el restablecimiento del servicio del hospital de la localidad, soluciones a la problemática de agua potable, mayor empleo y soluciones al tema de la inseguridad que se vive el puerto.

Por tales acciones, que Santos calificó como “vandálicas”, se encuentran 11 policías heridos y 80 personas detenidas, presuntamente involucradas en los saqueos, además de pérdidas materiales, que se cuantifican en más del equivalente a un millón 300 mil dólares, refiere el diario colombiano El Tiempo.

La cara del pueblo

Los habitantes de Buenaventura denuncian que en vez de atención del Ejecutivo, reciben represión por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de Colombia.

Los agentes del Esmad usaron gases lacrimógenos para dispersar a los protestantes, a pesar de que en el sitio se encontraban personas de la tercera edad y niños.

“La situación se desbordó y es necesario un puente internacional que sirva como intermediarios entre fuerza pública y comunidad”, aseguró el Consejo Nacional Afrocolombiano de Paz (Conpaz) en un comunicado en el que solicita una “acción urgente” para resolver la situación de manera que no haya más represión.

NM/AVN

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