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¿La «farsa» de la votación en Nicaragua?

Ortega se impone en la «farsa» de la votación en Nicaragua – Los nicaragüenses acuden este domingo a las urnas para unas elecciones presidenciales calificadas de «farsa» con todos los aspirantes viables al longevo líder Daniel Ortega encerrados o en el exilio.

Mientras Ortega, de 75 años, se preparaba para reclamar un cuarto mandato consecutivo -el quinto en total-.

Estados Unidos describió a Nicaragua como un «cuento con moraleja» con un régimen «decidido a aferrarse al poder a cualquier precio».

‘Quedará bastante claro que estas elecciones no tendrán credibilidad, que son una farsa’, dijo el jueves Patrick Ventrell, director de Asuntos Centroamericanos del Departamento de Estado de Estados Unidos.

Estamos entrando en un escenario en el que hay una dictadura, y tendremos que responder a ella’.

Poco más de tres años después de las masivas protestas contra su gobierno y una violenta represión que se cobró más de 300 vidas:

  • Ortega tiene asegurado otro mandato de cinco años con su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, de 70 años, a su lado.

Siete personas que tenían alguna posibilidad real de llegar a la presidencia se encuentran entre las 39 figuras de la oposición detenidas en una brutal represión gubernamental que comenzó en junio.

La votación en el país más pobre de Centroamérica se celebrará sin observadores internacionales y con la mayoría de los medios de comunicación extranjeros sin acceso al país.

El último diario de la oposición en Nicaragua:

  • La Prensa, fue encarcelado en agosto, y Facebook anunció esta semana que había cerrado una granja de trolls operada por el gobierno que difundía mensajes contra la oposición.

En medio de la supresión, el miedo compite con la apatía entre los 4,3 millones de votantes elegibles de Nicaragua. El voto no es obligatorio en este país de 6,5 millones de habitantes.

No hay nadie por quien votar. Daniel (Ortega) lo tiene en la bolsa’, dijo a la AFP una mujer de 46 años en su casa de Masaya, 35 kilómetros al sur de la capital Managua.

Pidió no ser nombrada. ‘Uno no puede hablar. Irás a la cárcel’, dijo.

Todo cosido

Ortega, que fue un marxista incendiario en su juventud, gobernó Nicaragua de 1979 a 1990, tras el derrocamiento por la guerrilla del dictador Anastasio Somoza Debayle, apoyado por Estados Unidos.

Al volver al poder en 2007, ha ganado la reelección en tres ocasiones, volviéndose cada vez más autoritario y anulando los límites del mandato presidencial.

Dos tercios de los encuestados en un reciente sondeo de Cid-Gallup dijeron que habrían votado por un candidato de la oposición el domingo.

La favorita era Cristiana Chamorro, hija de Violeta Barrios de Chamorro, que es la única persona que ha vencido a Ortega en unas elecciones, en 1990.

Pero Chamorro está bajo arresto domiciliario, y otros seis aspirantes a la presidencia están entre rejas en condiciones que, según sus familiares, equivalen a la tortura.

Los opositores encarcelados están acusados de ataques no especificados a la «soberanía» de Nicaragua, según una ley aprobada por un parlamento dominado por los aliados de Ortega, que también controlan los poderes judicial y electoral.

Las autoridades electorales han prohibido a la principal alianza opositora del país, Ciudadanos por la Libertad, participar en la votación del domingo, al igual que en 2016, cuando Ortega ganó sin oposición.

Tres partidos políticos y decenas de organizaciones cívicas están prohibidos.

Una farsa total

Una agrupación de ONG nicaragüenses e internacionales instó esta semana a Naciones Unidas a investigar las ‘graves violaciones de los derechos humanos’ bajo el mandato de Ortega.

Ortega continuará en el poder… y la represión contra quienes defienden los derechos humanos y piensan diferente al régimen probablemente se agravará, dijo el grupo que se denomina Colectivo 46/2.

Aparte de unos 150 opositores políticos que se sabe que están entre rejas, más de 100.000 nicaragüenses están exiliados para evitar ser detenidos, principalmente en Costa Rica, Miami y Madrid.

Para Ortega -cuyos principales aliados son Venezuela, Cuba y Rusia- sus críticos encarcelados no son presos políticos, sino «criminales» que buscan derrocarlo con el apoyo de Estados Unidos.

Dictador

La oleada de detenciones ha empeorado los vínculos con Estados Unidos y la Unión Europea, que han impuesto sanciones contra miembros de la familia Ortega y aliados.

El jefe de la política exterior de la UE, Josep Borrell, ha tachado a Ortega de «dictador» que organiza elecciones «falsas», y el miércoles el Congreso estadounidense aprobó una ley para aumentar las medidas punitivas.

  • En Estados Unidos, Europa y otros países latinoamericanos, los opositores al régimen de Ortega están planeando protestas para el domingo y agitando un boicot a la votación.

Las reuniones de más de 200 personas están prohibidas, aparentemente como medida de prevención del coronavirus.

Se han desplegado más de 30.000 policías y militares para vigilar 3.000 colegios electorales.

La apertura de los colegios electorales está prevista para las 13:00 GMT (7:00 horas) y su cierre 11 horas después.

 

 

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