De dinastía al peor de la liga: año de extremos para Golden State Warriors

Hay caídas más fuertes que otras. Pero una máxima establece que todo es peor en esto de las caídas mientras más alto te encuentres. Y los Golden State Warriors estaban en plena cima, tras ir a 5 finales de la NBA consecutivas habiendo ganado en ese período tres campeonatos.

De hecho, en el camino, y antes de convertirse en el equipo “invencible” con Kevin Durant, el equipo que hasta el año pasado jugaba en Oakland rompió la marca de la mejor temporada regular en la historia, que tenían los Chicago Bulls de Michael Jordan.

Guiados por el técnico Steve Kerr y la dupla que revolucionó la liga, Stephen Curry y Klay Thompson, los Warriors estaban en la conversación para ser considerados como uno de los equipos más grandes de todos los tiempos.

Pero este año todo cambió. Y el punto de inflexión tiene carácter propio: Durant, en cierta medida, marcó el futuro de Golden State. Entrando a su tercer año con el equipo, la incertidumbre sobre una posible salida de Durant del equipo crecía. Los periodistas que cubren la NBA no ayudaban, buscando sacar el tema de la inminente agencia libre del alero en cada momento, hasta que un día las dudas rompieron el vestuario en dos.

Durante una acción que pareciera normal en un partido de baloncesto, las diferencias entre Durant y su compañero y amigo Draymond Green marcaron la temporada entera para los Warriors. La discusión entre ambos escaló hasta llegar a una sentencia de Green que no hacía sino ratificar la fricción entre Durant y el resto del equipo: “No te necesitamos. Ya hemos ganado sin ti. Vete”.

¿Y si lo hacemos una última vez?

Tras el altercado con Green, pocos coqueteaban con la idea de que Kevin Durant siguiera en Golden State para una nueva temporada. Para la mayoría, era simplemente una cuestión de a dónde iría, cómo lo haría, qué otro agente libre lo acompañaría y cuándo se anunciaría.

Pero eso ocurrió con la temporada todavía muy joven, por lo que eventualmente los involucrados debieron dejar el episodio a un lado para intentar ganar el campeonato. Aunque fuera por última vez.

Y estuvieron muy cerca de lograrlo, a pesar de que Durant se lesionó en la segunda ronda de los playoffs de cierta gravedad. Los Warriors, liderados por Curry, vencieron a Houston, luego barrieron a Portland en las Finales de la Conferencia Oeste; y alcanzaron las Finales de la NBA contra Toronto Raptors.

Luego, KD volvió para lesionarse los pocos minutos en cancha. También había caído Kevon Looney, un jugador de rol muy importante para el esquema de los Warriors. Y después fue Klay Thompson el que cayó, dejando al equipo muy mermado y a merced de Kawhi Leonard, que finalmente dio a Toronto su primer campeonato NBA. Mala forma de despedir una era dorada para Golden State.

La nueva realidad

Sin Durant y sin Thompson, los Warriors comenzaron la temporada 2019-2020 con muchas incertidumbres. Sí, lograron la llegada de D’Angelo Russell como un tímido paliativo por la pérdida de Durant, pero no lucía como suficiente. Y no lo fue para nada.

Desde el inicio del campeonato, el equipo que ahora juega en San Francisco lucía mundano. Y lo ha sido hasta ahora. El mal comienzo no hizo sino terminar de completar la caída libre con la lesión de Stephen Curry, que terminó de convertir a un equipo ya mermado en uno con poca o nula experiencia competitiva.

Al asumir la nueva situación de su equipo, el técnico Kerr lo zanjó directamente. Para él, los últimos años no han sido sino una anomalía, mientras que tener que competir cada noche para intentar ganar partidos es más acorde con la “realidad” de la liga. Una realidad que, para este equipo, resulta una novedad.

Al momento de redactar esta nota, los Warriors tienen el peor récord no solo de su conferencia, sino de toda la liga. Considerando que en esa misma liga hay un equipo llamado New York Knicks, es mucho decir.

¿Una bendición encubierta?

Para algunos analistas, sin embargo, lo que le sucede a los Warriors actualmente podría convertirse en una bendición encubierta. Su actual desempeño les garantiza una elección alta en el próximo draft, incluso con buenas probabilidades de obtener la primera elección. De darse esa situación, los Warriors podrían seleccionar a una nueva futura estrella que se vaya desarrollando junto con Russell y Eric Paschall. Este último, novato, ha sido de las pocas luces encendidas para los Warriors este año, por cierto.

Pero volviendo al futuro, los Warriors con un prospecto alto, el retorno de Klay Thompson y Stephen Curry más posibles incorporaciones en la agencia libre, podrían retomar su curso de equipo dominante. Así, algunos en el entorno NBA consideran este como el año muerto de los Warriors luego de cinco largas temporadas llegando a las Finales. ¿Un descanso y de vuelta a la cima? Está por verse.​

JI/VTactual.com

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