El éxodo Rohinyas está vigente en medio del olvido internacional

El éxodo Rohinyas vigente en medio del olvido internacional

El éxodo Rohinyas está vigente en medio del olvido internacional

El irrespeto de los acuerdos, la falta de voluntad política y las necesidades humanas abundan doce meses después del masivo éxodo de los rohinyás.

El futuro de esta minoría musulmana de Birmania sigue siendo muy incierto por la falta de recursos para atender las necesidades de los campos de refugiados. La historia de esta comunidad comenzó el 25 de agosto de 2017 cuando un ataque de rebeldes rohinyás contra puestos fronterizos desencadenaron una sangrienta represión del ejército birmano contra esta minoría, en ese entonces la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo calificó de “limpieza étnica”.

Marcando el camino, 700.000 miembros de esta comunidad huyeron hacia Bangladés y se refugiaron en inmensos campamentos en la región de Cox’s Bazar, en el sudeste de este país fronterizo con Birmania.

Los rohinyá o ruangás son un grupo étnico nativo de la región de la época cuando no existía la separación entre Myanmar y Bangladés. La mayoría de la población del estado de Rakáin es budista o cristiana, con minorías hindú y musulmana.

El éxodo Rohinyas cumple hoy un año
El éxodo Rohinyas cumple hoy un año

El gobierno birmano aceptó en enero su repatriación. Pero ocho meses después, este acuerdo, firmado con el ejecutivo de Bangladés, sigue sin ser aplicado y menos de 200 rohinyás regresaron a Birmania. El doble lenguaje del gobierno birmano, los retrasos múltiples y el temor a una nueva persecución violenta dificultan el retorno de los rohinyás.

Los miembros de esta comunidad también quieren recibir una compensación económica por haber perdido sus tierras, que fueron incendiadas o requisadas por el ejército birmano. Birmania deniega la ciudadanía a esta minoría musulmana desde 1982, privándoles así el acceso a la educación y a la sanidad.

Sin embargo, Bangladés, uno de los países más pobres y con la mayor densidad de población en el mundo, tiene grandes dificultades para hacerse cargo del millón de rohinyás que se refugiaron en este país durante los últimos años.

La ONU impulsó en marzo una petición para recaudar 1.000 millones de dólares destinados a sufragar las necesidades de los campamentos, pero solo se consiguió un tercio de estas donaciones, lo que preocupa a los observadores.

NB

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