Venezuela se ha convertido en un centro de ataques, principalmente de Estados Unidos, que aúpa a otros, como la Unión Europea, a que se le una en la agresión contra el país suramericano, para conseguir un cambio político que le favorezca a sus intereses.
Pero no deja de sorprender que el Gobierno de Estados Unidos, el genocida moderno más grande del planeta, se reúna con el de España, que ha apoyado sus guerras, pero que además, emprende su peor ataque contra el pueblo español y más recientemente al catalán, para señalar a Venezuela por los delitos de los que ellos son culpables confesos.
“Ayer hubo una reunión en la Casa Blanca en Estados Unidos, entre el presidente de Gobierno de España, Mariano Rajoy y el presidente estadounidense Donald Trump, y cuando salieron a dar la rueda de prensa, en vez de hablar de sus dos países, o de lo que habían tratado en la reunión entre gobiernos, se pusieron a hablar de Venezuela. ¿Por qué la obsesión de la derecha mundial con nuestra Patria?”, se preguntó el jefe de Estado venezolano.
Maduro rechazó las declaraciones de ambos mandatarios y consideró que «las expresiones intervencionistas, groseras, absurdas, contra Venezuela, contra la Venezuela Bolivariana, es una obsesión”.
Además se refirió al calificativo que usó Trump para definir el sistema venezolano, como «dictadura socialista», y afirmó que «en el socialismo no es posible una dictadura, solo en capitalismo es posible la dictadura. El socialismo es el gobierno del pueblo, en lo económico, en lo político, en lo social y cultural. La dictadura solo es posible cuando existe una élite política y económica que impone su voluntad. En Venezuela hay un proceso político con un pueblo protagónico, con 22 elecciones en 18 años”.
JS
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