#VTalPasado 1813: El decreto de Guerra a Muerte y la estrategia política del Libertador

#VTalPasado 1813: El decreto de Guerra a Muerte y la estrategia política del Libertador

Con la intención de reconquistar a Venezuela, el Libertador Simón Bolívar emprende en el año 1813 una hazaña militar que, por su contundencia y logros, es catalogada por la historiografía nacional como la Campaña Admirable.

En esta campaña, el Libertador toma una serie de acciones que influyeron decisivamente en todas las dimensiones presentes en la contienda. Ya no sería un proceso meramente militar, sino que estuvo acompañado de la configuración política e ideológica del proyecto independentista de Venezuela.

Una de las acciones de gran contundencia en este contexto, fue la proclama del 15 de junio de 1813, mejor conocida como el Decreto de Guerra a Muerte. Un episodio que acentuaría el conflicto entre los bandos enfrentados, pero que también dio un significado importante a la lucha independentista.

Celeridad y sorpresa: términos de la campaña

Bolívar llega a Nueva Granada a finales de diciembre de 1812. En este territorio trazaría sus objetivos políticos y militares para la reconquista de Venezuela. El 15 de diciembre, presenta el conocido Manifiesto de Cartagena, en el que muestra su madurez política y su visión estadista de la realidad de su tiempo.

Simón Bolívar partió en marzo de 1813 desde Nueva Granada para liderar la llamada Campaña Admirable, llega a Caracas en agosto del mismo año, siendo proclamado con el título de Libertador

Además, como voluntario del ejército neogranadino, demuestra sus dotes militares que le dan un lugar de importancia en la campaña de liberación del Bajo Magdalena. En esta posición, Bolívar decide iniciar la reconquista del territorio venezolano a partir de una campaña cuya divisa sean la celeridad y la sorpresa ante el enemigo.

Así inicia su ofensiva militar en marzo de 1813, con un contingente de 800 combatientes, contra un ejército cuatro veces mayor. Por tal razón, el ataque separadamente y evitando el reagrupamiento, se convirtieron en tácticas fundamentales para avanzar rápidamente en las operaciones de la Campaña Admirable.

La proclama de Trujillo o decreto de Guerra a Muerte

Tras la liberación de las ciudades de Mérida y Trujillo entre mayo y junio de 1813, Bolívar toma una gran decisión que demostraría su indiscutible visión estratégica de la realidad inmediata.

Las atrocidades cometidas contra todos los partidarios de la causa revolucionaria desde la caída de la Primera República, fue, sin duda alguna, un elemento decisorio en el accionar del Libertador, pero sus reflexiones en torno a la concepción de la independencia como proyecto político, sería lo que impulsaría la idea de proclamar la guerra a muerte como parte necesaria de la contienda.

Para el 8 de junio de 1813, en una proclama dictada en Mérida y previa al referido decreto de guerra a muerte, Bolívar daba muestra de su intención de radicalizar sus acciones ante las actuaciones de los realistas, estableciendo una clara distinción entre el futuro de españoles y americanos.

Sin embargo, el decreto del 15 de junio, lejos de presentarse como un documento que propicia el exterminio de los españoles, tuvo la intención de servir como una amnistía  (como reza en el propio documento) de los ciudadanos que se incluyan en la defensa de la patria y de la idea de América.

Firma de la proclama de Guerra a Muerte, obra del pintor Iván Belsky. Museo Casa de los Tratados, estado Trujillo

En la proclama Bolívar señala con firmeza lo siguiente: “A pesar de nuestro justo resentimiento contra los inicuos españoles, nuestro magnánimo corazón se digna, aun, a abrirles por última vez una vía a la conciliación y a la amistad; todavía se les invita a vivir entre nosotros pacíficamente, si detestando sus crímenes y convirtiéndose de buena fe, cooperan con nosotros a la destrucción del gobierno intruso de la España y al restablecimiento de la República de Venezuela”.

Bolívar: “… Americanos contad con la vida, aun cuando seáis culpable”

Bolívar no solo busca responder de manera radical a las acciones de Monteverde y sus jefes realistas, sino que pone en evidencia la existencia real de un conflicto de carácter internacional y la existencia de dos bandos diferenciados no solo por partido sino por origen.

Así, americanos y españoles, se convierten en actores visibles de la guerra de independencia. Unos por el simple hecho de ser nacidos en tierra americana serán perdonados y otros, los españoles, solo serán perdonados e incluso, serán tratados como americanos, si apoyan la causa de la patria.

En palabras del Libertador: “…Se conservarán en sus empleos y destinos a los oficiales de guerra y magistrados civiles que proclamen al gobierno de Venezuela y se unan a nosotros, en una palabra, los españoles que hagan señalados servicios al estado serán reputados y tratados como americanos”.

A pesar de lo controvertido y la intensificación de la crueldad ya existente, el decreto, como estrategia política, muestra la capacidad de Bolívar de dar un carácter beligerante de la causa patriota y desde temprano, se vería la presencia de la idea de una identidad americana en el pensamiento del Libertador.

 

Simón Sánchez/VTactual

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