#VTanálisis La OMS apoya el uso de una droga, ¿medicina o negocio?

Desde 1961 en la Convención Única de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se incluyó en el aparato de estupefacientes peligrosos el Cannabis. Este año, esa misma organización, ha decidido sacar la mencionada droga de la categoría por considerarla un potencial terapéutico para el tratamiento del dolor y otras afecciones médicas como la epilepsia y la espasticidad asociada con la esclerosis múltiple.

El Cannabis es un derivado de la planta de la marihuana, una droga depresora del sistema nervioso que contiene dentro de sus compuestos la molécula de THC o tetrahidrocannabinol, el cual es un compuesto psicoactivo o psicotrópico.

Los Estados miembros que participen en la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas -que se reunirán en Viena en marzo de este año y donde se votará a favor de retirar el cannabis de la Lista IV de la Convención sobre Estupefaciente, donde se encuentran las drogas más peligrosas- buscarán favorecer el uso medicinal y terapéutico de la planta de la marihuana.

Un negocio redondo

Sin embargo, detrás de la aprobación o no para sus usos medicinales está el negocio de las farmacéuticas, si se aprueba se podría vender el medicamento hasta en 3.000 millones de euros en España en 2028, según la consultora Prohibition Partners, quien asegura que tan solo en España usarían estos fármacos entre 200.000 y 400.000 personas, ya que el 84% de la población ha manifestado estar de acuerdo con su uso legal.

España parece estar de acuerdo y ya estudia el caso, otros países europeos que financian estas sustancias para su sistema de salud no lo están. Alemania y Luxemburgo lo hace para determinadas dolencias hasta un 100%, mientras que República Checa, Italia y Dinamarca los sufragan parcialmente.

 ¿Aporte permisivo?

Esta propuesta también tiene su detractores, por otras razones. Especialistas piensan que las evidencias a favor no son suficientemente fuertes como para introducir nuevos analgésicos en el mercado, que la lucha contra el dolor ya cuenta con un amplio abanico de medicinas y que hay que ser muy cauto a la hora de introducir otras nuevas que pueden producir dependencias.

Asimismo, se asoma la posibilidad de que sea el primer paso para legalizar la marihuana en Europa. Algunos países y ciertos estados de EE. UU. han dado un primer paso al permitir fumar esta planta con fines medicinales.

Países como Alemania aseguran que aprobarlo sería poner en manos del Estado un proceso que beneficiará a los narcotraficantes, además asegura que la sustancia psicoactiva puede generar adicción y trastornos mentales, así como alteraciones cognitivas.

Lo cierto es que el Observatorio Europeo de Drogas publicó en 2018 una guía sobre el cannabis medicinal que pudiera servir de orientación a los gobiernos a la hora de aprobar su uso. En el documento se reconoce la evidencia, aunque débil, de su efectividad contra las náuseas o vómitos provocados por la quimioterapia y estimulación del apetito en personas con VIH. La califica de moderada en espasmos musculares, dolor crónico y epilepsia infantil. También analiza su efectividad en cuidados paliativos oncológicos, ansiedad, depresión y desorden del sueño, para los cuales la evidencia es insuficiente. El observatorio asegura que el conocimiento actual es limitado y con importantes brechas científicas.

Narkys Blanco/VTactual.com

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