El carácter antimperialista y la firme voluntad de defender la dignidad y soberanía del territorio nacional, siempre ha sido una constante en la lucha del pueblo venezolano. Acciones tanto individuales como colectivas que se han suscitado a lo largo del recorrido histórico de Venezuela, dan muestra de ello.
El 13 de mayo 1958, en pleno proceso de transición democrática, tras el derrocamiento de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, el pueblo venezolano protagonizaría una de estas acciones, al protestar y repudiar la visita del entonces vicepresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon.

Venezuela dentro de la política exterior estadounidense
Durante la presidencia de Dwight D. Eisenhower, su gestión estuvo caracterizada en afianzar su presencia en América Latina y mantenerse dentro de la política de la guerra fría y la lucha contra el comunismo. Asimismo, en parte de su mandato, tuvo una política acercamientos con la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.
Para 1958, Estados Unidos impulsó una política de acercamiento de “buena voluntad”, con la finalidad de no perder su influencia en la región. Por tal motivo, realizó una gira sorpresa por varios países de América, incluyendo como visitas necesarias a países como Argentina, Colombia, Perú y Venezuela. Una misión diplomática encabezada por el vicepresidente Nixon y que tuvo lugar entre abril y mayo de 1958.
“Visitante indeseable”
Tras tener noticias sobre la sorpresiva inclusión de Venezuela dentro de esta gira diplomática, diversos pronunciamientos de rechazo se manifestaron en el país. Uno de los más contundentes fue el del sector universitario, quienes redactaron un manifiesto conjunto que fue publicado en la prensa nacional.
Este documento fue firmado por los centros de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela. Dentro de sus 14 considerandos, los firmantes señalaron el rechazo a la política de apoyo a los regímenes totalitarios en América Latina por parte de los Estados Unidos, destacando los lazos de cooperación que se tuvo con el régimen Pérez Jiménez.
Además, manifestaron su solidaridad con el pueblo y gobierno de Guatemala, que había sido derrocado e invadido por fuerzas militares estadounidenses. Finalmente, presentan tres acuerdos puntuales: solidaridad con el estudiantado latinoamericano que había repudiado la visita de Nixon a la región, impedir la presencia del vicepresidente en la Ciudad Universitaria y sobre todo, “Declarar al sr. Richard Nixon VISITANTE INDESEABLE en la patria de Simón Bolívar.”
Desde Maiquetía a Caracas: un pueblo se pronuncia en la calle
Proveniente de la ciudad de Bogotá, el avión con la misión diplomática estadounidense, llega al aeropuerto internacional de Maiquetía a las 11 de la mañana. Tras el arribo y paralelo a los actos oficiales, una multitud comenzó a concentrarse en los alrededores del aeropuerto.
Con consignas, pancartas, gritos, abucheos e insultos, Nixon fue recibido por una masiva manifestación que se negaba a saludar al representante estadounidense. Inmediatamente, los carros que conformaban la caravana oficial iniciaron su traslado a la ciudad de Caracas.

La multitud se congregó en diferentes puntos del recorrido e impidió rápidamente que el trayecto se cumpliera según lo programado. Al momento de acercarse a la capital, la seguridad oficial fue rebasada y el carro donde se encontraba Nixon, fue rodeado y detenido por varios minutos. Entre piedras, tubos y cualquier objeto contundente, el pueblo expresaba con conciencia política su contundente rechazo.
“Miles de manifestantes impidieron la entra del vicepresidente Nixon al Panteón Nacional”, reseñaba la prensa capitalina al día siguiente de su llegada. Efectivamente, Nixon no pudo cumplir con eventos públicos a su llegada, salvo las ruedas de prensa y reuniones con la Junta de Gobierno, empresarios y representantes políticos.
A punto de la invasión
Tras el incidente con Nixon, el gobierno de Estados Unidos activó un operativo de intimidación sobre Venezuela, aplicando la misma política de invasión militar. De esta manera, movilizaron tropas a las islas del Caribe a la espera de los acontecimientos.
Días después, la prensa nacional e internacional, señalaba que “500 paracaidistas norteamericanos iban a ser lanzados sobre Caracas”. Se explicó todo un plan de toma del aeropuerto militar de La Carlota y la invasión por la infantería de Marina. Finalmente, Nixon se retiró de Venezuela a las 5 de la tarde del 15 de mayo, llevando consigo la imagen de un pueblo unido y enardecido que lo rechazó a él y a su política como nunca nadie lo había hecho antes.
Simón Sánchez/VTactual
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