Una pandemia llamada Bolsonaro

Este lunes, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro se bufó a través de las redes sociales de cómo su homólogo argentino, Alberto Fernández, está manejando la situación  de la pandemia por Coronavirus en su país.

En el capture del artículo titulado “Epidemia de desilusión: la clase media alta de Argentina busca emigrar para escapar de la crisis”, publicado en el diario O Globo, se describe la situación que viven los argentinos y cómo se han visto obligados a emigrar.

Bolsonaro, desde el inicio de la pandemia, ha subestimado el alcance mortal del Covid-19.

Indicó que este solo era solo una gripe o un resfriado común e instó a todos los brasileños a no ser “maricas” con el Coronavirus.

Además, nunca mostró un plan serio de prevención y por el contrario cuando resultó positivo promovió la ingesta de cloroquina, medicamento utilizado para tratar a la malaria.

Aseguró que gracias a este recuperó su salud, porque a su juicio este fármaco funciona en el combate del Coronavirus.

Sentenció que muchos de los fallecidos hubiesen salvado su vida de haber sido tratados con cloroquina.

Hasta la fecha Brasil totaliza más de 100 mil muertos por Covid-19.

“Vacunas de aire”

Otra situación que reactivó la indignación de los brasileños fue el escándalo que se generó en redes sociales con decenas de videos compartidos por familiares de los ancianos que mostraban cómo habían sido víctimas de una simulación con inyectadoras falsas o vacías.

Estas imágenes se viralizaron y fueron retransmitidas en los medios de comunicación con el personal sanitario inyectando jeringas  sin dosis.

A través de un comunicado, las autoridades policiales de la ciudad de Río de Janeiro, indicaron que de comprobar el desvío de dosis o alguna otra irregularidad, el personal de salud podría ser acusados por malversación de fondos y pagar hasta 12 años de prisión.

Brasil y su propia crisis

En la ciudad de Petrópolis, el ministerio de Salud suspendió a una enfermera, al comprobarse, a través de un video, cómo aparentó vacunar a una anciana de 94 años.

En su defensa, indicó que fue un fallo no intencional y que no se había percatado en el momento de lo ocurrido.

También en Niteroi, otra enfermera fingió inocular a una anciana de 90 años. Por este hecho fue acusada de malversación de fondos.

“Entendemos que se trata de una falla, no lo queremos llevar para el lado de las calumnias que están levantando”, indicó el secretario de salud de Río de Janeiro, Aloísio Barbosa Filho.

Colapso sanitario en Amazonas

Con 7.500 fallecidos y 255.000 contagiados, el estado brasileño de Amazonas atraviesa la peor crisis de todo el territorio, con su sistema sanitario colapsado.

Según la prensa local, más de 300 contagiados se trasladaron hasta otras regiones de Brasil debido a la total ocupación hospitalaria.

Por su parte, la Gobernación regional, indicó que el consumo diario de oxígeno en Amazonas a 76.000 metros cúbicos diarios; casi tres veces más respecto a marzo de 2020.

Ante esta situación, el Gobierno de Venezuela envió varios cargamentos de oxígeno a Brasil para mitigar el desabastecimiento los estados fronterizos Amazonas y Roraima.

El donativo de 14.000 bombonas individuales, equivalentes a unos 136.000 litros de oxígeno.

La reacción de Bolsonaro para este gesto fue burlarse de la contextura del Primer Mandatario venezolano.

“Veo unos idiotas ahí elogiando: ‘Qué corazón tan grande tiene’. Realmente, de aquel tamaño, 200 kilos y dos metros de altura, el corazón de él debe ser muy grande. Pero nada más allá de eso”, dijo Bolsonaro.

 

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