Con titulares de prensa extranjera llegan a nuestro país dolorosas noticias que informan de asesinatos de jóvenes venezolanas fuera de nuestras fronteras. Todos los casos se suscitan en un mismo escenario, el de la prostitución. Muchas de las historias son vinculadas al fenómeno migratorio y a la crisis económica que afronta el país. Pero, más allá del sensacionalismo, ¿cómo es que esto ocurre?, ¿quién hace posible que jóvenes de bajos recursos terminen en otro país siendo explotadas sexualmente?, ¿ellas pudieron elegirlo?


México es el país donde se han reportado la mayoría de los casos de venezolanas víctimas de femicidio. Allí, el periodista Héctor de Mauleón, columnista del medio mexicano El Universal, accedió al testimonio de algunas de las mujeres rescatadas por la policía de las redes de explotación sexual. El titular de su reportaje resulta bastante preciso para describir lo que sucede: “Venezolanas: nuevas víctimas de trata en México”. Se refiere a “nuevas” porque nuestra nacionalidad no se encuentra normalmente vinculada a estas noticias. “Víctimas” porque los relatos dejan en evidencia que las jóvenes no han elegido prostituirse. Por último, señala la responsabilidad absoluta sobre las mafias de la trata que tienen mucho poder en el territorio mexicano.

Una de las historias es contada por una muchacha llamada “Yulimar”, de clase trabajadora, que cuenta que fue contactada mediante las redes sociales luego de haber perdido su empleo. Quien la contacta le ofrece ganar una buena suma de dinero por “acompañar señores a comer, a salir”. La denominación “Dama de compañía” o “escort” es todavía una trampa para muchas. Desde México le facilitan el traslado, el proceso migratorio, la recepción. Pero pronto lo que parecía ser una esperanza de enviar remesas económicas a su familia se convierte en un vil chantaje, en el que la joven es obligada a prostituirse. Primero, se le exige que preste servicios sexuales para pagar la “deuda” de su traslado y recepción. Cuando esta mentira pierde fuerzas, fue intimidada bajo amenazas contra la familia que había dejado aquí.
El caso de Yulimar es la descripción exacta de lo que establece el Protocolo de las Naciones Unidas para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, como definición de trata de personas:
“La captación, transporte, traslado, acogida o recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. Esa explotación incluirá, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, trabajos o servicios forzados…”

Ofrecidas mediante fotografías en portales web, expuestas en las calles o enclaustradas en prostíbulos y locales nocturnos, pocas pueden contarlo. Otras tantas son asesinadas al desafiar a las mafias, al intentar huir de ellas, o bajo el propio morbo de quienes encuentran placer en la esclavitud sexual que ellas padecen. Sólo dejan de ser explotadas cuando dejan de ser atractivas para los consumidores de prostitución, cuando envejecen o enloquecen. Pero sus mentes nunca logran liberarse de las vejaciones, y sus vidas acaban en la indigencia o en el suicidio.
Durante el año 2017, se supo de los asesinatos de cuatro jóvenes venezolanas, todas menores de 30 años y de origen humilde. Sus nombres: Andreína Escalona, Génesis Gibson, Kenni Finol, Wendy Vaneska de Lima, todas eran víctimas de las redes de explotación sexual y murieron bajo acciones de mucha violencia y crueldad. Sus captores posiblemente también les ofrecieron ayuda para el proceso migratorio, que luego le cobrarían con la propia vida.
La investigación realizada por el mencionado periodista mexicano, señala que, de enero de 2017 a abril de 2018, la Policía Federal de México rescató a 159 mujeres víctimas de delitos de trata, y que eran mayoritariamente originarias de Colombia y Venezuela. El pasado 17 de abril, hace una semana, en un operativo de la Policía Federal fueron rescatadas 17 mujeres sometidas a la explotación sexual en Ciudad de México. De ellas, 10 eran venezolanas, 6 colombianas y 1 paraguaya. A continuación, compartimos imágenes de este operativo publicadas en el portal web de la Policía Federal de México.
Según un estudio realizado por la Asociación para la Prevención, Reinserción y Prevención de la Mujer Maltratada (2011), cada año alrededor de 800 mil personas cruzan las fronteras internacionales como víctimas de trata. Más del 80% son mujeres, y más del 50% son menores de edad. De ellas 100 mil mujeres de América Latina son engañadas para ser prostituidas en Europa, Estados Unidos y Asia. Hasta ese año, la mayoría provenía de Brasil, Colombia, Guatemala, México y Paraguay. Las condiciones sociales de sus países la hacían blanco fácil para las redes de trata.
Hoy, es innegable que el asedio económico que sufre Venezuela resulta un escenario que deja en vulnerabilidad a las mujeres jóvenes, como las sujetas más expuestas de los estratos sociales más necesitados. Esto ocurre a pesar de los grandes y valiosos esfuerzos que la Revolución Bolivariana ha realizado por otorgar condiciones y oportunidades para el desarrollo social, cultural, político y económico de las mujeres y de los jóvenes. El deterioro de la economía ha generado que las mafias internacionales de la prostitución apunten a lanzar sus redes sobre las venezolanas que hoy se encuentran susceptibles económica y moralmente. Es importante que las autoridades nacionales hagan mayores esfuerzos por prevenir que más compatriotas sigan siendo víctimas del engaño y la coacción que lleva a la esclavitud sexual.
EP

