Las nuevas sanciones de Estados Unidos (EE. UU) sobre Irán y la caída de la producción en Venezuela, limitan la oferta global de crudo y mantienen el aumento del precio que, esta semana, superó la barrera de los 80 dólares (barril Brent), mientras que el intermedio Texas (WTI) cerró en 71,49 dólares.
Por primera vez desde noviembre de 2014 alcanza esa cifra. No es un dato menor que el petróleo se ha disparado más de 75% desde junio.
Una de las primeras consecuencias de la ruptura del acuerdo nuclear con Irán es el anuncio de la francesa Total, de abandonar sus operaciones en Teherán si no queda exenta de las restricciones que impondrá Trump, a las empresas con intereses en el país.
También, la “inestabilidad” en Venezuela y la reducción de sus extracciones, es otro de los factores que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) sitúa en su último informe mensual, como uno de los «principales desafíos» que afronta el mercado del petróleo.
“En Venezuela, el ritmo de la caída de la producción de crudo se está acelerando, en buena medida, por los problemas en la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y por sanciones de Estados Unidos que restringen su financiación”.

También ha impactado en el precio las medidas conjuntas de Rusia y la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para limitar la producción. En menor medida, afecta el descenso de los inventarios estadounidenses (en 1,4 millones de barriles).
En ausencia de signos que anticipen un cambio de tendencia inmediata, los expertos vaticinan que la evolución del petróleo, puede comenzar a tener repercusiones en los precios de los combustibles al consumidor final (gasolina y diesel) en los próximos meses.
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