La nación persa vive actualmente una ola de protestas por parte de algunos sectores, que han salido a las calles en protesta por la supuesta caída de la calidad de vida en el país, producto de las políticas económicas implementadas por el gobierno iraní.
Los protagonistas de estos hechos son, en su mayoría jóvenes estudiantes, quienes denuncian que no cuentan con oportunidades de crecimiento económico para desenvolverse, a pesar de que el PIB de la nación musulmana ha crecido más del 12%, y con proyecciones de crecimiento.
Lo cierto es que, las razones e intereses de estas protestas aparentan ir un poco más allá de las «oportunidades económicas» que puedan tener los ciudadanos y específicamente los jóvenes, pues son estos los principales promotores de estas manifestaciones, aunque esto no es nada nuevo para este sector de la ciudadanía:
Las Protestas de 1999
Fueron iniciadas por estudiantes de la universidad de Teherán en reclamo por el diario reformista SALAM, que para ellos era un bastión del nuevo pensamiento que debía tener la nación, con ideas «nuevas» que sustituyeran a la República Islámica por un gobierno que ostentara los ideales de una democracia secular.
Las protestas se tornaron violentas y hasta fueron repudiadas por el presidente de aquel entonces, Mohammad Khatami, el cual había sido electo por esos mismos manifestantes que apoyaban sus propuestas reformistas, pero que él mismo repudio y enfatizó que «desafiar la prohibición que rige sobre las protestas es un ataque a los pilares del régimen».

Este hecho encendió seis días de manifestaciones y disturbios en todo el país, que terminó con tres personas muertas y más de 200 heridas.
Las Electorales de 2009
Luego de las elecciones presidenciales de Irán, en Junio de 2009, surge como ganador el candidato Mahmud Ahmadineyad, y por esta razón, personas que apoyaban al candidato opositor, Mir-Hosein Musaví, salieron a las calles en propesta de los resultados electorales, las cuales, a su parecer, estaban manchadas por el fraude electoral.
Esto trajo como consecuencia, varios días de violencia en las calles, que acabó con la vida de 55 personas y centenares de heridos. La protesta fue autodenominada como la Revolución Verde, porque este era el color usado por el candidato Mir-Hosein Musaví en su campaña.
El atayatolá Alí Jamenei, ordenó una investigación formal, luego de una denuncia introducida por el propio Musaví, pero esta no arrojó mayores pruebas de un posible fraude electoral. En Junio del 2010 se ordenó la inmediata liberación de todos los implicados en los disturbios.
La Continuación del 2011
En este año prácticamente se continúo con las protestas del 2009, pues en febrero de ese año, lideres y organizaciones opositoras, convocaron a una manisfestación en contra del gobierno iraní y sus políticas.
Afortunadamente, las protestas no dejaron ningún fallecido, ni heridos de gravedad, sólo algunas decenas de detenidos y un «percance» diplomático con el embajador de España en Irán, Ignacio Pérez Cambra, que fue retenido por 4 horas por presunta participación en las protestas, pero luego puesto en libertad por el gobierno de la nación persa. Irán envió una disculpa formal al gobierno español.

Económicas, sociales, religiosas, culturales, no importa las razones que aleguen los ciudadanos opositores y los dirigentes a sus manifestaciones o protestas, la razón siempre será la misma: política. Pues nunca está demás alborotar un poco la estabilidad de un país, que para bien o para mal, ha decidido tomar su propio camino político.


