Petro, el perseguido

Petro, el perseguido

Petro, el perseguido

El Senador colombiano, Gustavo Petro, puede ser uno de esos extraños casos de persecución política en funciones. Desde su destitución como alcalde de Bogotá en 2013 por parte del ex procurador Alejandro Ordóñez, pasando por las sanciones que le impuso el contralor de Bogotá, hasta la decisión de la Corte Constitucional de invalidar sus derechos políticos, todo apunta al deseo del establishment colombiano de desaparecer a Petro del escenario político-electoral de su país.

El ex procurador Ordóñez, es conocido como un hombre de extrema derecha, vinculado con no pocas persecuciones políticas en Colombia, como la que hizo contra el ex alcalde de Medellín, Alonso Salazar, por inaugurar un hospital de mujeres que Ordóñez valoró como un centro de aborto y decidió destituir al alcalde.

El Senador denuncia que viene siendo objeto de una persecusión política desde hace años

Petro es uno de los hombres que con mayor valentía ha denunciado el crecimiento del paramilitarismo y su vinculación con elementos políticos del uribismo. A riesgo de su vida, destapó las ollas que dejan ver las complicidades entre terratenientes, políticos y paramilitares para cometer los crímenes más atroces que tienen a Colombia llana de fosas comunes. Pero también cometió algunos errores que le han costado su carrera, como su voto en favor de Alejandro Ordóñez como Procurador, para que luego éste le pagara con inhabilitación por 15 años.

Ya en Colombia se habla de que a Gustavo Petro se le pretende desaparecer de una manera más sutil que la que se empleaba  través de las balas, y es las medidas administrativas amañadas. Hoy la  Corte Constitucional invalida sus derechos políticos por las condenas fiscales que el mismo Estado amañó en su contra para despojarlo de un cargo de elección popular, situación que expresamente condena la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Este fin de semana se conoció la noticia del “hackeo” de su computador personal, para sustraer material importante que el Senador usaría en debates contra la corrupción. El incidente suma otro punto a la abierta persecución política que se cierne sobre la figura de Gustavo Petro.

RB

Artículos relacionados