Hospitalidad a lo Trump

Para 2019, cientos de miles de inmigrantes centroamericanos y caribeños podrían verse forzados a dejar suelo estadounidense, de concretarse la iniciativa del presidente Donald Trump, firmada en septiembre de 2017: la suspensión del Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

El mismo mantenía bajo protección a los hijos de inmigrantes que ingresaron ilegalmente a los Estados Unidos, y ha garantizado la posibilidad de trabajar de manera legal, además de evitar la deportación, desde el año 2012, cuando fue puesto en marcha.

Para las empresas gringas, esto supondría además un duro golpe: en algunos casos, la gran mayoría de trabajadores son de origen centroamericano, señala un informe del CMS (Center for Migration Studies), según el cual los mismos ejecutan trabajos de construcción, en restaurantes o tiendas de autoservicio, entre los predominantes.

La CMS, que además se posicionó a favor del programa, ha señalado además que California, Florida, Maryland, Nueva York, Texasy Virginia son los estados con mayor densidad de trabajadores bajo régimen de Protección Temporal.

Pero además son migrantes quienes ejercen labores de limpieza en las instalaciones del gobierno federal en Washington o están ayudando en el proceso de reconstrucción en zonas devastadas por el huracán Harvey en Houston, por nombrar algunos de sus trabajos.

Finalmente, William alsup, un juez de California, emitió una orden de carácter provisional que impide retirar los derechos de los beneficiados por DACA mientras se mantenga el litigio sobre la orden presidencial, aunque el gobierno de Trump podría igualmente negar nuevos ingresos al programa.

Una de las políticas más férreas de Trump, tanto en campaña como desde su llegada a la Casa Blanca, ha sido la de atacar y restringir el ingreso de inmigrantes a suelo norteamericano, especialmente si se trata de personas provenientes de los países considerados del “tercer mundo”.

JI

 

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