Grupo de Lima vs. Grupo de Puebla: Las dos caras del continente

La llegada de #DonaldTrump a la Casa Blanca, en 2017, determinó el auge de los planes de la derecha estadounidense y continental contra la revolución venezolana y, en general, contra los gobiernos y movimientos progresistas de la región.

Ya en 2016, los reaccionarios sectores habían logrado un importante triunfo en Brasil con el impeachment contra Dilma Rousseff, y las persecuciones políticas contra Rafael Correa (Ecuador), Cristina Fernández (Argentina) y Luis Inacio Lula da Silva (Brasil) en los últimos años replantearon el surgimiento de una clase política que rayaba más en el fascismo que en el mero ámbito de la oposición política.

Para el caso venezolano, y bajo la excusa de “una crisis migratoria que afecta las economías regionales”, diversos gobiernos de la región, encabezados por empresarios, exmilitares, incluso paramilitaristas, muy amigos de EE.UU., decidieron congregarse en torno al Grupo de Lima, en 2017, para generar las condiciones que justificaran una agresión de carácter bélico contra el país suramericano.

Un grupo belicista

De manera que 12 países, entre ellos Canadá (EE.UU. lo impulsó pero prefirió no salir retratado), Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú, generaron, desde la capital peruana, una declaración con la que se proponían desconocer las instituciones venezolanas y legitimar únicamente el Poder Legislativo, órgano compuesto mayoritariamente por la oposición antichavista.

Grupo de Lima vs. Grupo de Puebla: Las dos caras del continente
Pese a todos los esfuerzos, los belicistas “de Lima” no han logrado aislar a Venezuela ni al progresismo continental  / Foto: AFP

Incluso, se dedicaron a apoyar el cerco y el aislamiento internacional contra Venezuela, al respaldar, por ejemplo, la decisión del Mercosur de suspender al país o utilizar a la OEA y a sus respectivos cancilleres en una campaña mundial contra la administración de Nicolás Maduro.

Puebla contra la persecución al progresismo

En contraposición, en julio de 2019, dos iniciativas de las fuerzas progresistas del continente marcaron la agenda, frente a la dinámica impulsada por EE.UU. y sus aliados contra los gobiernos y grupos de izquierda de América Latina y el mundo.

Grupo de Lima vs. Grupo de Puebla: Las dos caras del continente
La alternativa que representan los de Puebla permite pensar en un continente más apacible y del lado de los pueblos / Foto: Cortesía

De hecho, el 12 de julio surgió en la localidad mexicana de Puebla, el Grupo de Puebla como alternativa al ultraderechista cónclave limeño. Allí, y durante tres días, diversos presidentes, expresidentes, referentes políticos y sociales socialistas de doce países –Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, España, México, Paraguay, República Dominicana, Uruguay, Bolivia y Perú- empezaron a articular ideas, modelos, programas y políticas en respuesta a los avances de los “ultras” continentales.

De hecho, el triunfo del político peronista Alberto Fernández como presidente electo en Argentina (octubre), les permitió una nueva reunión en noviembre, oportunidad en la que felicitaron el impulso que dará el nuevo mandatario al foro político-académico y la salida de la cárcel de Lula Da Silva, quien en la ocasión les dedicó un mensaje de lucha y respaldo.

La segunda cita preponderante de julio fue, sin duda, la cumbre del Foro de Sao Paulo en Caracas, lo que permitió visualizar que si la derecha regional estaba haciendo lobby mundial para poner contra la pared las ideas progresistas, la izquierda no dejaría de luchar para imponer la verdad y la fuerza de los pueblos.

FF/VTactual.com

El Grupo de Puebla: ¿una respuesta al Grupo de Lima?

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