#VTanálisis “Sin pacto con fascistas”: alemanes le plantan cara al nazismo

Es inocultable que el nazismo dejó su semilla en un sector de la sociedad alemana. La proliferación de grupos neonazis desde la década de los 90 del siglo pasado, ha tenido arraigo en diferentes estratos conservadores de ultra derecha, que siguen viendo a los migrantes y a los extranjeros, como causantes de sus problemas sociales. Este preocupante auge del extremismo en Alemania, no ha sido indiferente para sectores mayoritarios del pueblo germano, que ya han iniciado una respuesta oportuna ante el riesgo de repetir una historia fatídica.

A finales de 2019 la ciudad de Dresde, capital de Sajonia, fue declarada en “emergencia nazi” ante el revuelo que los partidos que se abrigan bajo esa doctrina política estaba causando. La declaratoria, basada en el lema “‘nazinotstand’, que en alemán significa que existen problemas graves con el nazismo, fue sometida a votación en el ayuntamiento de la ciudad y fue aprobada 39 a 29, aunque tuvo el rechazo del gobierno alemán que lo definió como “simbolismo político”. Sin embargo, los grupos de derecha extrema como el Alternativa para Alemania (AfD), han venido ganando espacios en Dresde, donde han pasado de un 17% a un 27,5% en las más recientes votaciones locales.

 

Max Aschenbach concejal de Dresde por el partido de izquierda Die Partei, advirtió que “la sociedad democrática abierta está amenazada”, por lo que justifica la declaración de “emergencia nazi”. Aunque la ciudad no está obligada a ningún acción tras esta resolución, Aschenbach dijo que “las medidas existentes deberían tener una mayor prioridad y las decisiones futuras deberían estar en la misma línea”.

“No hay lugar para los nazis”

Turingia es una de las regiones alemanas que recientemente dio una lección de hasta qué punto el pueblo alemán está dispuesto a tolerar un nuevo ascenso del nazismo. Cuando el partido de ultraderecha AfD votó la investidura del candidato liberal Thomas Kemmerich para evitar el arribo al poder de la izquierda, una ola de protestas sacudió a la emblemática ciudad provocando la renuncia del político y la posterior elección del izquierdista Bodo Ramelow como Ministro-Presidente de Turingia.

Lo que hace más llamativo el rechazo a la extrema derecha en Turingia, es que fue precisamente en esa ciudad que Adolf Hitler dio sus primeros pasos en la política a través de alianzas que le permitieron entrar en los escenarios mayores de la política alemana. “No hay lugar para los nazis”, “No hay pacto con los fascistas” o “ni esto es Weimar ni nosotros somos nazis”, eran algunas de las consignas de grupos que rechazaron el pacto entre los políticos de extrema derecha y sus nada inocentes colaboradores.

La acción del pueblo organizado y de un liderazgo sólido, logró detener el avance de estos grupos de extrema derecha, que vienen protagonizando disturbios violentos que generalmente deparan en agresiones a migrantes o destrucción de la propiedad pública. Al menos por ahora.

Los nazis remueven la memoria a través de símbolos

El caso Turingia es llamativo por ser pieza clave en el ascenso al poder de Adolf Hitler en los años 30 del siglo pasado, pero Dresde también es un símbolo del nazismo, que aún recuerda los bombardeos aliados que la ultraderecha ha llamado “el holocausto de los bombardeos”. Desde los años 90 grupos neonazis han tomado esta ciudad para conmemorar la fecha de aquél ataque militar y a partir de entonces han venido ganando importantes espacios en la política de Sajonia. En Dresde también comenzó el movimiento antiislam de Alemania luego de la flexibilización en las políticas migratorias de Ángela Merkel.

El histórico apretón de manos entre Hitler (izq) y Hindemburg (der), aún está presente en la memoria de los alemanes como el primer paso al asecenso del régimen que llevó al mundo a la Segunda Guerra Mundial

El caso Tutingia, que se convirtió recientemente en referencia de lucha antinazismo en toda Alemania, destaca el liderazgo del partido de izquierda Die Linke, que obtuvo el 315 de apoyo. Pero la derecha ha tomado espacios importantes en esa localidad al ubicar como segundo y principal fuerza opositora al AfD con 23,4%, y como tercera fuerza a la Unión Democrática Cristiana de Alemania (CDU) con 21,7%. La batalla está declarada, y la resistencia al fascismo ya comenzó.

Randolph Borges/VTactual.com

Alemania en la agenda del nazismo

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