Aplicar el TIAR: la nueva orden a la oposición venezolana

El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca es una resolución que escudada en el supuesto “Mantenimiento de la Paz y la Seguridad del Continente”, congrega sólo a 18 países del hemisferio americano para “prevenir y reprimir las amenazas y los actos de agresión contra cualquiera de los países de América”, según se deprende de su texto fundacional. En esa dirección apunta la Organización de Estados Americanos (OEA), que a solicitud de un grupo de venezolanos que se adjudican la representación del país de manera ilegítima, llaman a la intervención armada de su territorio.

El falso positivo creado por el Gobierno de Colombia, según el cual Venezuela estaría auspiciando la reagrupación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), sirvió para que el diputado Juan Guaidó, que se proclamó presidente con el reconocimiento de algunos países, invocara la aplicación del TIAR por considerar ciertas las denuncias no comprobadas del gobierno colombiano.

Guaidó y la oposición extremista de Venezuela están dispuestos a gobernar sobre las cenizas de sus adversarios políticos

En su artículo 6, el texto del TIAR expone que “Si la inviolabilidad o la integridad del territorio o la soberanía o la independencia política de cualquier Estado Americano fueren afectadas por una agresión que no sea ataque armado… o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el Órgano de Consulta se reunirá inmediatamente, a  fin de acordar las medidas que en caso de agresión se deben tomar en ayuda del agredido”. Para quienes invocan su aplicación, Nicolás Maduro y las FARC ponen “en peligro la paz de América”.

Los que impulsan el TIAR dentro y fuera de Venezuela

El TIAR tiene implicaciones directas de intervención militar cuando son violadas las condiciones expresadas en su articulado. El Órgano de Consulta queda facultado para actuar por la fuerza en el caso que lo considere, lo cual representa un subterfugio para legitimar la incursión en el territorio de cualquiera de los países miembros. Los que mueven los hilos de esta conspiración contra su propio país, son el diputado Juan Guaidó, su colaborador en la OEA Gustavo Tarre Briceño y Carlos Vecchio en Washington. Por Estados Unidos el que se ha tomado la tarea a pecho es el enviado especial para Venezuela, Elliot Abrams.

Venezuela oficializó su salida del TIAR en 2013, mucho antes de que Guaidó se proclamara presidente a sí mismo. Bolivia, Nicaragua, México, Ecuador y Cuba son los países que junto a Venezuela han abandonado el TIAR. Perú lo hizo en 1990, pero retiró la misma al año siguiente. No es la primera vez que esta instancia es usada para agredir a naciones soberanas, lo cual se confirma con sus renuncias.

RB

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