El Relato espeluznante de una sobreviviente de Yemen frente a la hambruna

El conflicto en Yemen obligó a Asia El-Sayeed Ali y a su familia a abandonar su hogar en el distrito de Al Tawahi, en Adén, donde había combates activos, en 2015. Hoy trabaja en una clínica de salud apoyada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), donde atiende a los niños, y a sus madres, que sufren de desnutrición.

“Al principio de la guerra, mis hijos y yo nos vimos obligados a huir de nuestra casa y a mudarnos con unos parientes a otra parte de Adén. El conflicto nos afectó a todos: a mi comunidad, a mi familia y a mí. Se llevó a muchas personas a las que estaba unida. Nos arrebató la juventud e hizo que nuestros hijos crecieran demasiado pronto.

Trabajé como enfermera de 2003 a 2011, y luego me formé en nutrición, especializándome en lactancia materna. Desde entonces he podido volver a casa, a Al Tawahi, para trabajar en la clínica de nutrición, y desde hace unos ocho años trabajo en la unidad de desnutrición.

La malnutrición en Yemen ha aumentado drásticamente desde el comienzo de la guerra. Los precios de los alimentos aumentan cada día, las enfermedades están por todas partes, la vida es cada vez más difícil.

En la situación actual, el coste de los alimentos es muy elevado, y hay personas que no pueden comprar queso o huevos para sus hijos, o no encuentran nada que comer.

Los que tenemos la suerte de tener un trabajo asalariado no podemos hacer frente a la situación: No puedo imaginar lo que es para los que no reciben una paga mensual.

Rezamos a Dios para que nos salve del hambre. Todos los que se enfrentan a la pobreza y el hambre están agotados. Cuando veo a un niño que sufre desnutrición, lo encuentro muy débil, al principio. Cuando un niño tiene desnutrición, se vuelve menos activo y letárgico, y se queda atrás en su nivel de educación.

Si pudieras verlos, se te rompería el corazón. Cuando los veo, me imagino a mi hijo en esta situación. Imagínate tener un niño de siete meses que pesa solo tres kilos. Cuando intento pesarlos, me resulta difícil cargarlos. Les pregunto a las madres cómo se las arreglan y me dicen que confían en Dios.

Cuando una madre trae a un niño desnutrido, le doy un tratamiento nutricional y le aconsejo que vuelva a traerlo la semana siguiente. Cuando vuelve y veo que el niño ha ganado peso y tiene un aspecto más saludable con las mejillas rellenas, me siento aliviada.

Me encanta trabajar en la clínica. Me duele el corazón cuando veo a los niños llorar de dolor o de hambre, pero puedo marcar una diferencia positiva, ayudando a las madres y poniendo una sonrisa en la cara de los niños”.

El martes, el jefe de la ONU, Antonio Guterres, llamó a la Sra. El-Sayeed Ali, en un intento de poner de relieve la grave situación de Yemen con la hambruna que se avecina y de pedir un mayor apoyo internacional, especialmente con la falta de fondos para los esfuerzos humanitarios en Yemen.

 

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