El presidente iraní Raisi se enfrenta a las primeras pruebas sobre la economía y la tensión con Occidente

El presidente iraní Raisi se enfrenta a las primeras pruebas sobre la economía y la tensión con Occidente

El ultraconservador Ebrahim Raisi será investido el martes como nuevo presidente de Irán, un país que se enfrenta a crisis económicas y sanitarias, así como a tensiones con Occidente.

Sustituye al presidente moderado Hassan Rouhani, cuyo logro histórico fue el acuerdo nuclear de 2015 entre Irán y seis potencias mundiales.

Desde el principio, Raisi tendrá que abordar las conversaciones nucleares destinadas a reactivar el acuerdo del que Estados Unidos se retiró unilateralmente.

También se enfrenta a las advertencias de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel a Irán por el mortífero ataque a un petrolero, cuya responsabilidad niega Teherán.

Raisi comienza oficialmente su mandato de cuatro años después de que su elección sea refrendada por el líder supremo de la república islámica, el ayatolá Alí Jamenei.

Ganó los comicios presidenciales de junio, en los que más de la mitad del electorado se mantuvo al margen tras la prohibición de presentarse a muchos pesos pesados de la política.

Ex jefe del poder judicial, Raisi ha sido criticado por Occidente por su historial de derechos humanos.

La ceremonia de investidura se celebrará a las 10:30 horas (0600 GMT) en las oficinas del líder supremo en el centro de Teherán, según los medios de comunicación estatales.

Está previsto limitar el tráfico en las calles cercanas al lugar de la ceremonia y prohibir los viajes aéreos nacionales hacia y desde la capital durante dos horas hasta el mediodía, según los medios de comunicación.

El jueves, prestará juramento ante el Parlamento, donde deberá presentar su propuesta de lista de gobierno.

La economía, principal reto

La presidencia de Raisi consolidará el poder en manos de los conservadores tras su victoria en las elecciones legislativas de 2020, marcada por la inhabilitación de miles de candidatos reformistas o moderados.

El 27 de julio, pidió al Parlamento “cooperación” para aumentar la esperanza de los iraníes en el futuro. “Tengo mucha esperanza en el futuro del país y confío en que es posible superar las dificultades y limitaciones”, dijo en un comunicado emitido por su oficina.

Los problemas económicos de Irán, agravados por las sanciones de Estados Unidos, serán el principal reto del nuevo presidente, según Clement Therme, investigador del Instituto Universitario Europeo de Italia.

“Su principal objetivo será mejorar la situación económica reforzando las relaciones económicas de la república islámica con los países vecinos” y otros como Rusia y China, dijo Therme.

El acuerdo de 2015 supuso que Irán aceptara frenar sus capacidades nucleares a cambio de un alivio de las sanciones.

Pero el ex presidente estadounidense Donald Trump se retiró del acuerdo tres años después y volvió a aumentar las sanciones, lo que llevó a Teherán a retirarse de la mayoría de sus compromisos nucleares.

El sucesor de Trump, Joe Biden, ha señalado su disposición a volver al acuerdo y ha entablado negociaciones indirectas con Irán junto con las conversaciones formales con las partes restantes del acuerdo: Gran Bretaña, China, Francia, Alemania y Rusia.

Las sanciones de EE.UU. han ahogado a Irán, incluso tratando de detener sus exportaciones de petróleo, y la economía se contrajo más del 6% tanto en 2018 como en 2019.

Estados Unidos advierte de una respuesta adecuada

En el invierno de 2017-2018, y de nuevo en 2019, las protestas callejeras provocadas por la crisis económica sacudieron el país.

Y el mes pasado, los manifestantes de la provincia de Juzestán, rica en petróleo y afectada por la sequía, protestaron en las calles para desahogar su ira.

En el frente exterior, las tensiones han aumentado después de que Estados Unidos y Gran Bretaña se unieran a Israel para culpar a Teherán del ataque a un petrolero frente a Omán.

Estados Unidos prometió una “respuesta apropiada”, mientras que Irán advirtió el lunes que responderá a cualquier “aventurerismo”.

El malestar económico se ha visto agravado por la pandemia de coronavirus, que ha costado oficialmente más de 90.000 vidas y también ha afectado económicamente a muchos iraníes.

El futuro del nuevo presidente Iraní

En su última reunión de gabinete, el domingo, Rouhani defendió su trayectoria pero se disculpó por las “dificultades” que han tenido que soportar los iraníes.

Tras su elección,  dejó claro que su principal política exterior sería mejorar los lazos con los países de la región.

A mediados de julio, Rouhani dijo que esperaba que su sucesor pudiera cerrar un acuerdo para levantar las sanciones de Estados Unidos y concluir las conversaciones nucleares.

Pero Jamenei, cuya palabra es definitiva en materia de política, ha advertido que no debe confiar en Occidente.

Ya ha dicho que no mantendrá conversaciones simplemente por negociar.

Su gobierno solo apoyará las conversaciones que “garanticen los intereses nacionales”, dijo el presidente entrante.

Entre abril y junio se celebraron en Viena seis rondas de conversaciones nucleares entre Irán y las potencias mundiales.

La última ronda concluyó el 20 de junio, y no se ha fijado una fecha para su reanudación.

 

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