El 20 de diciembre de 1989 la República de Panamá fue invadida por los Marines de Estados Unidos. En la llamada Operación Causa Justa (Operation Just Cause), el presidente norteamericano de aquel momento, George W. Bush, ordenó el desmantelamiento de las Fuerzas de Defensa de Panamá, al mando del dictador Manuel Antonio Noriega, ex aliado de Washington y colaborador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
Como resultado del ataque brutal, que comenzó pocos días antes de navidad y culminó el 31 de enero de 1990, fue destruido el barrio popular de El Chorrillo, lugar donde se encontraba el Cuartel Central de las Fuerzas de Defensa y las oficinas del General Noriega. La cantidad de muertos civiles y militares tiene diferentes estimaciones de acuerdo al bando que se pertenezca, pero oscilan entre 600 y 4000 personas.

Tras la rendición de Panamá ante la invasión, el general Noriega fue capturado, llevado a Estados Unidos y juzgado y condenado por narcotráfico. Con el gesto, el gobierno estadounidense ofreció otra gran lección de lo que es capaz de hacer con sus cercanos colaboradores cuando ya no le son útiles. La invasión a Panamá en 1989, fue un ensayo para lo que poco después sería la guerra en el Golfo Pérsico y la invasión a Irak.
La memoria de El Chorrillo
El Chorrillo es un barrio mayoritariamente habitado por personas provenientes de las Antillas. Antes de la invasión estadounidense, era normal apreciar sus viejas casas de madera del tiempo de la construcción del canal, las ventas de pescado frito y la efervescencia cultural y musical. El bombardeo sobre esta populosa barriada acabó con casi todo pese al silencio oficial sobre el tema, como lo cuenta el cantautor panameño Rubén Blades en su tema “20 de diciembre”.
Luego de la reconstrucción, de la llegada de gobiernos serviles a Estados Unidos y del paso de los años, a los panameños de hoy les cuesta recordar lo que pasó hace 30 años. Sus autoridades todavía se debaten entre “hacer una reflexión” sobre aquellos acontecimientos o legislar sobre la declaración de un duelo nacional el 20 de diciembre con la finalidad de honrar a las víctimas, rescatar la memoria histórica y presentar respetos a los deudos.
Intervención quirúrgica
Así fue anunciada la Operación Causa Justa por parte de las autoridades norteamericanas, que buscaban «librar de todo mal» al pueblo panameño. Su intención era derrocar a Noriega, arrestarlo, acabar con sus grupos armados y «darle democracia y progreso» a Panamá. El derrocamiento, el arresto y la neutralización de sus grupos armados, lo cumplieron todo a cabalidad, pero la democracia y el proreso todavía son una deuda para el pueblo del país centroamericano.
La invasión del 20 de diciembre es un reflejo del peligro que significa Estados Unidos y su visión de amo sobre el «patio trasero» para los países de la región y del mundo. Los muertos de El Chorrillo son la prueba contundente de que el «fuego amigo» no diferencia ni escoge a sus víctimas.
RB/VTactual.com

