Ecuador: el país donde un Presidente castiga el feminicidio con xenofobia

Ecuador: el país donde un Presidente castiga el feminicidio con xenofobia

Una mujer pide ayuda a gritos frente a varias comisiones de funcionarios de seguridad en una calle de Ibarra en Ecuador, está atrapada en los brazos de su expareja, quien la somete a la fuerza con su mano izquierda y con la derecha sostiene un cuchillo de gran tamaño, los vecinos sacan su celular para grabar, pero no hacen nada para defenderla, los policías se resguardan así mismo con escudos antimotines.

Esta escena dura 90 largos minutos hasta que Yordis Rafael Lozada García decide apuñalarla en el abdomen y la mata a ella y a su propio hijo, pues la víctima, Diana Carolina Rodríguez Reyes, estaba embarazada. Sólo después de esa agresión la policía reacciona y captura al femicida. Dos horas antes la propia Diana había llamado a los mismos cuerpos de seguridad que no hicieron nada pasa salvar su vida y la de su hijo.

Esta escena se repite a diario en el mundo en todas las sociedades, los femicidios ocurren ante los ojos cómplices del Estado, ante la vista de la familia, vecinos, incluso muchos hijos han sido testigos del asesinato de sus madres, como ocurrió en Venezuela con el femicidio de Mayell Hernández. La respuesta usual ante la súplica de ayuda: «ese es un problema de pareja y prefiero no meterme».

Ante la típica respuesta de quienes no acuden a la ayuda, las feministas de los años 60 respondieron con la consigna: «Lo personal es político», pero para el gobierno de Lenin Moreno y sus fuerzas de seguridad «el incidente» entre Diana y Yordis «era cosa de pareja», la inacción cómplice de la policía y los vecinos son el agravante de este «feminicidio», pero algo más eriza la piel en este caso: la cantidad de personas con celulares grabando, «para registrar el hecho» y subirlo a las redes.

Días antes en el mismo Ecuador que hoy se abandera de xenofobo una mujer de 35 años era víctima de una violación en «manada», en este caso los agresores eran ecuatorianos, quizá eso justifica el silencio en las redes y que no se organizara una cacería de violadores. Lo que hace de estos sucesos un cuento de terror, es que el presidente de la nación lanzara un llamado tácito a la violencia para eludir la responsabilidad del Estado en el aumento de las cifras de abuso y feminicidios en el Ecuador.

Más tarde el expresidente Rafael Correa le recordaba al mundo que el primer femicidio en el Reino de España lo cometió precisamente un hombre de nacionalidad ecuatoriana, pero para Lenin Moreno la muerte de Diana no es más que la excusa para arreciar los ataques contra el gobierno venezolano y sus compatriotas, jamás se refieren a la muerte como feminicidio, pero si deja muy en claro la nacionalidad del femicida.

La municipalidad de Ibarra convoca por su parte a una marcha en rechazo al asesinato de la joven de 22 años, pero jamás se menciona alguna política de Estado para reducir los feminicidios, de nuevo Diana es asesinada, esta segunda vez por el Estado y una tercera vez por la sociedad, en las redes prevalece el gentilicio de su asesino por encima de su propia muerte, como si su muerte sirviera sólo para ser la excusa de un presidente para institucionalizar la xenofobia.

EC

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