La Constitución de Pinochet tiene sus días contados

El mayor legado de Augusto Pinochet al pueblo chileno, es una Constitución hecha a la medida del dictador fallecido, que impide la progresividad en derechos humanos de la población que estuvo sometida a 19 años de un sistema absolutista y represor. A casi 30 años de culminado el régimen pinochetista, sus leyes siguen marcando el camino de los chilenos, que en estos días han conseguido la grieta por donde colar un nuevo proyecto de Carta Magna.

Parlamentarios de diferentes bloques acordaron al término de esta semana convocar un plebiscito para el mes de abril próximo, con la finalidad de redactar una nueva Constitución que reemplace la dejada por el dictador. Tras un mes de intensas protestas contra la fórmula neoliberal de Sebastián Piñera, los chilenos decidieron aprovechar el envión y sacar esta carta que llevaba mucho tiempo guardada debajo de la manga.

Representantes políticos de diferentes partidos acordaron un plebiscito para redactar una nueva constitución, mientras los sectores más conservadores se oponen a cambiar el legado del dictador Augusto Pinochet

La consulta acordada interrogará a los electores sobre el tipo de consulta que se deberá hacer para redactar el nuevo texto legal, si a través de una comisión mixta entre parlamentarios y un cuerpo elegido para los fines, o por vía constituyente, caso en el cual los redactores de la nueva Constitución serán elegidos exclusivamente para ello. En cualquiera de los casos, el cuerpo seleccionado se disolverá en octubre de 2020, cuando finalicen la tarea.

Un acuerdo salomónico

La decisión de convocar el plebiscito fue acordada entre miembros del gobierno y la oposición, luego del caos nacional que originaron las protestas iniciadas por la molestia del aumento de las tarifas del transporte público. “Los partidos que suscriben este acuerdo vienen a garantizar su compromiso con el restablecimiento de la paz y el orden público en Chile y el total respeto de los derechos humanos y la institucionalidad democrática vigente”, dice el texto firmado por distintas toldas políticas.

Tras un mes de intensas protestas contra el gobierno conservador, el pueblo chileno está cerca de conquistar uno de sus ahnelos: cambiar la herencia dictatorial de su Constitución.

El acuerdo pasa por encima de la Constitución pinochetista, que no establece mecanismos para ser reemplazada ni contempla la celebración de plebiscitos. Antes de convocar la consulta popular, la actual Constitución deberá ser enmendada para poder avanzar hacia el camino que hoy es un acuerdo nacional.

RB

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