Colonialismo del Siglo XXI: empresario de la guerra propone hacer esto con Afganistán

Una suerte de colonización del territorio que hoy pertenece a Afganistán ha propuesto recientemente el fundador de la empresa de mercenarios Blackwater (actualmente Academi), Erik Prince.

No contento con la devastación dejada en suelo afgano tras la invasión militar estadounidense durante más de una década, Prince propuso durante una entrevista en la cadena Fox News un método para que la presencia del ejército en el país árabe genere ganancias económicas a los Estados Unidos y, por supuesto, empresas como la suya.

La propuesta radica fundamentalmente en que Academi tome las riendas de las operaciones con dos acciones básicas para el funcionamiento: el primero, repatriar a los soldados estadounidenses, para contratar –por cerca de la mitad del costo actual– a combatientes locales; el segundo, el más grave, es el autofinanciamiento de la compañía mercenaria a través de la explotación de las riquezas afganas.

Como modelo, el también cercano consejero del actual residente de la Casa Blanca, Donald Trump, citó a las Compañías de las Indias Orientales (de procedencia británica), que en el siglo XVII colonizaron India, “compartiendo los peores aspectos de las corporaciones y un Estado imperial”, recuerda en una nota el analista del portal Salon Matthew Pulver.

En el mismo análisis, Pulver considera que tomando en cuenta el discurso de Trump sobre los gastos que la guerra ha representado para su país, podría ver con muy buenos ojos la iniciativa del jefe de Academi, con quien además tiene una cercana relación, tras haber sido su asesor en materia de defensa.

La propuesta de Prince tiene como punto de partida la presunción de que en territorio afgano hay más de 100 mil millones de dólares en petróleo, diversos minerales y gas natural, el cual explotaría su compañía, en algo que funcionaría también como las compañías bananeras que aprovecharon los territorios americanos y de las Antillas.

Finalmente, Pulver advierte que de ejecutarse un plan como este, se abrirían las puertas para que Academi (fuera del control de Estados Unidos, de manera oficial) incurra en actividades ilícitas para incrementar sus beneficios económicos a raíz de la ocupación que mantienen en la nación asiática.

Otro elemento de esta tentativa sería la oficialización del cambio de rumbo en los objetivos de la presencia militar en Afganistán: al tratarse de un empresa, sin contrato alguno con el gobierno norteamericano, actuaría libremente en beneficio propio a nivel económico: podría incluso aliarse con las células terroristas presentes en el territorio, si esto supusiera una alianza provechosa para sus intereses.

JI

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