Un rasgo fundamental del libertador Simón Bolívar es su clara concepción geopolítica. La arquitectura de su pensamiento siempre estuvo trazada por la imperiosa necesidad de afianzar la unidad territorial.
Bajo esta premisa, la unidad entre Venezuela y Nueva Granada se plasmaría como un objetivo concreto dentro de su visión estratégica. Una idea que se consolidaría en el año 1819.

La instalación del Congreso de Angostura en febrero de 1819, sería el punto central de su accionar. Dejando esta plataforma política activa, Bolívar emprende una operación militar con la finalidad de liberar Nueva Granada. Una campaña que se consagrará el 7 de agosto de 1819 con la victoria de Boyacá.
La reunión de la Nueva Granada y Venezuela: el voto uniforme de los pueblos
Durante gran parte de su pensamiento, Bolívar defendió la idea de una necesaria hermandad entre Venezuela y Nueva Granada. Una visión que atendía al desafío de consolidar un territorio sólido y fuerte.
En 1815, en la Carta de Jamaica, mostraría su opinión al respecto: “La Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central (…) Esta nación se llamaría Colombia…”
Ahora, con una realidad favorable en 1819, y con un plan estratégico en marcha, Bolívar haría un llamado firme en el seno del Congreso: “La reunión de la Nueva Granada y Venezuela en un grande Estado, ha sido el voto uniforme de los pueblos (…) La suerte de la guerra ha verificado este enlace tan anhelado…”

La Campaña de Nueva Granada: la hora de la liberación
Reconociendo el momento en que se hallaba, Bolívar asume un compromiso. Para él, Nueva Granada era un territorio de importancia vital. Desde esta región, y con el apoyo neogranadino, logró emprender la reconquista de Venezuela en 1813.
Seis años después, era tiempo de retribuir y afianzar la unidad de ambos territorios. Por ello, configuró un plan operativo y estratégico que le permitió tomar una fuerte ofensiva en todos los planos de la contienda.
La liberación de Nueva Granada se convirtió en un proyecto definitorio para los planes geopolíticos del Libertador. Así, desde mayo de 1819, iniciaría con su ejército, una marcha desde los llanos venezolanos para asegurar la libertad del territorio.
Boyacá: un triunfo total
Una geografía adversa no detuvo el ímpetu de un ejército que, junto a Bolívar, inició el ascenso a la cordillera andina del páramo de Pisba. Un hecho histórico mejor conocido como el Paso de los Andes.

Tras esta hazaña riesgosa e impensable, el ejército patriota se enfrentaba tenazmente a un enemigo que fue quedando atrapado en el desconcierto. El 25 de julio de 1819 el triunfo en la batalla de Pantano de Vargas, abría las puertas a una victoria total.
Finalmente, el 7 de agosto de 1819, el poder virreinal en territorio neogranadino llegaba a su fin. La victoria de Boyacá lograba la liberación del territorio de Nueva Granada y posibilitaba, en términos reales, un camino concreto para la unidad y construcción de la Gran República de Colombia.
La destreza del ejército patriota fue reseñado de la siguiente forma en el boletín de guerra del día siguiente: “…No son calculables las ventajas que ha conseguido la República con la gloriosa victoria obtenida ayer. Jamas nuestras tropas habían triunfado de un modo mas decisivo...”
Simón Sánchez/VTActualcom

