Lo que comenzó como una serie de escaramuzas fronterizas se ha transformado, en las últimas horas, en un conflicto frontal de consecuencias impredecibles. Pakistán ha roto el silencio diplomático para anunciar una «guerra abierta« contra el régimen talibán en Afganistán, tras ejecutar una oleada de bombardeos estratégicos que alcanzaron la capital, Kabul, y otros centros neurálgicos como Kandahar.
Cronología de una ruptura anunciada
La chispa que encendió esta pradera no fue un evento aislado. El deterioro de las relaciones entre Islamabad y Kabul ha sido una espiral descendente desde finales de 2025:
Octubre 2025
Enfrentamientos masivos en la Línea Durand dejan decenas de muertos. Una tregua frágil fue negociada en Estambul con la mediación de Qatar, Turquía y Arabia Saudita.
Enero – Febrero 2026
Una ola de atentados suicidas sacude Pakistán, incluyendo un ataque en una mezquita de Islamabad que dejó 31 muertos. Pakistán acusa al grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP) de operar con total impunidad desde suelo afgano.
22 de febrero de 2026
Pakistán lanza ataques de precisión en Nangarhar, matando a 17 personas (incluyendo 11 niños). Kabul advierte que habrá represalias.
26-27 de febrero de 2026
Afganistán lanza ataques contra puestos fronterizos pakistaníes. Horas después, la aviación pakistaní responde bombardeando Kabul, marcando el inicio formal de la «guerra abierta».
Paciencia agotada
El ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, ha sido el encargado de poner palabras a la ofensiva. A través de un comunicado oficial, aseguró que los talibanes se han convertido en un «proxy» (herramienta) de potencias extranjeras, específicamente señalando a la India, para desestabilizar a Pakistán.
«Hemos hecho todos los esfuerzos diplomáticos posibles, pero la hospitalidad de Kabul hacia los terroristas del TTP es un acto de agresión contra nuestra soberanía», afirmó Asif.
Pakistán reclama haber destruido 27 puestos afganos y capturado nueve en una ofensiva relámpago que, según sus cifras, ha neutralizado a más de 130 combatientes talibanes.
La respuesta de Kabul
Desde el palacio de gobierno en Kabul, el portavoz Zabihullah Mujahid ha calificado la acción de «crimen contra la soberanía» y un intento de los generales pakistaníes por ocultar sus propios fracasos de seguridad interna.
Bajas militares
El mando talibán asegura haber abatido a 55 soldados pakistaníes en los recientes choques fronterizos.
Impacto civil
Se reportan daños severos en zonas residenciales de Nangarhar y Paktia, con un número indeterminado de civiles heridos.
Unidad Nacional
El expresidente Hamid Karzai ha hecho un llamado a la unidad nacional afgana, exigiendo a Pakistán que cese la violencia y retorne a la vía de la vecindad pacífica.
Frontera en llamas
El corazón del conflicto sigue siendo la Línea Durand, una frontera de 2.640 kilómetros que Afganistán nunca ha reconocido formalmente y que Pakistán ha intentado cercar en un 90%. El cierre de pasos fronterizos clave como Torkham no solo detiene los suministros, sino que ha dejado a miles de refugiados afganos atrapados en un limbo humanitario bajo fuego cruzado.
¿Hacia dónde va el conflicto?
La comunidad internacional mira con temor. Irán, vecino de ambos contendientes, ha ofrecido sus buenos oficios para mediar, consciente de que una guerra a gran escala en su frontera oriental dispararía una crisis de refugiados sin precedentes.
Por ahora, el escenario es de confrontación total. Con bombardeos activos y tropas movilizándose hacia la frontera, el sur de Asia se enfrenta a un rediseño de su mapa de seguridad donde los antiguos aliados (Pakistán fue clave para el regreso talibán en 2021) son hoy los enemigos más acérrimos.

