#VTactualPersonaje Putin: los orígenes del hombre, el mito, la leyenda

Alejandro Magno medía 1,60 metros y dominó un imperio extendido desde Grecia y Egipto hasta la India por 13 años (336-323 a.C.). Napoleón Bonaparte medía 1,68 metros y así conquistó y controló Europa durante 11 años (1804-1815). Vladimir Putin mide 1,70 metros, tiene 21 años en la meca de la política, una década siendo uno de los hombres más poderosos del planeta y su reinado pareciera destinado a extenderse por 36 años.

Putin es presidente de la Federación Rusa, la nación más grande del mundo, cabeza de la extinta Unión Soviética, potencia económica, energética y nuclear. Su nombre inspira respeto miedo en algunos casosen líderes tan diferentes como Donald Trump, Xi Jinping, Kim Jong-un, Narendra Modi, Benjamin Netanyahu, Hasán Rohaní y Angela Merkel. Todos quieren una foto con él.

Desde 1999 se alterna como Primer Ministro y Presidente, cargo que ocupará hasta 2024. Sin embargo, Rusia celebra un referendo constitucional, del 25 de junio al 1 de julio, que de aprobarse le daría la oportunidad de postularse para dos mandatos adicionales de seis años cada uno.

Putin considera a Xi Jinping un amigo, más que un aliado. Juntos conforman el 1-2 de la política y el poder mundial. Foto: AP

Su hipotética reelección es más que probable. En 2018 ganó la presidencia con más de 76 % de apoyo popular. Hoy, a pesar de ser Rusia el tercer país más afectado por la pandemia, sigue gozando de buena aprobación. Los grandes medios lo critican con cautela; los grandes líderes no osan pisotear su nombre. Todo ello ha provocado que se cree un aura de misterio alrededor de su figura, con historias, leyendas urbanas y teorías que van desde aquellas verificables hasta algunas cargadas de misticismo.

«Es el espía más grande que ha tenido Rusia», «Su sabiduría es infinita», «Es un experimentado explorador de aire, mar y tierra», «Es un ‘Dan’ superior a Chuck Norris en taekwondo» (sí, leyeron bien, Chuck Norris), «Tiene la habilidad de comunicarse con los animales» y otras tantas. Pero, ¿cómo dejó de ser un don nadie para convertirse en el «líder mundial más importante desde Winston Churchill»?, así lo define The Intercept.

El Presidente ruso tiene su propio comic, «Super Putin», sobre un especialista
en artes marciales que logra salvar a la humanidad del fin del mundo

Sus orígenes

Nació y creció en la ciudad de Leningrado, actual San Petersburgo. Su familia era tan pobre que debía compartir un apartamento con otras dos familias. «No éramos ricos, pero teníamos un televisor. Aunque mis padres vivían al día y a menudo tomaban dinero prestado hasta que cobraban», relató en una entrevista en 2018. Incluso, ha llegado a contar que cazaba ratas en las escaleras de su casa para «divertirse».

En la Unión Soviética convulsa de los años ’60, y dada su baja estatura, incursionó en las artes marciales a los 14 años para aprender a defenderse de quien le hacía bullying. Así, llegó a ser cinturón negro en judo y sambo.

En 2014, la Federación Mundial de Taekwondo le otorgó el cinturón negro 9º Dan y el titulo de Gran Maestro, quedando un grado por encima de Chuck Norris.

Putin es cinturón negro en judo y sambo, y también se le concedió ese nivel en karate y taekwondo. Foto: Web

En 1975 se gradúa de abogado con altos honores y es reclutado por el disuelto Comité para la Seguridad del Estado o KGB: la policía secreta y agencia de inteligencia soviética. Medios de su país lo han calificado como uno de los «mejores espías en la historia de la KGB».

En 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, el presidente Boris Yeltsin lo nombra jefe del nuevo Servicio Federal de Seguridad: la FSB. Allí, comenzaría su despegue hacia la cima del mundo. En una Rusia colapsada, corrupta y llena de traidores, logró apartar de su camino a todo aquel que parecía querer acabarlo, sin armas, con inteligencia.

Fue un espía reconocido de la KGB soviética y jefe del servicio secreto ruso. Es aficionado de las películas de James Bond, porque en ellas un solo hombre salva al mundo. Foto: Web

Un fiel en un mundo de traidores

«El enigmático y frío exespía hizo lo que nadie hizo: ser fiel a sus jefes hasta el final, incluso, o sobre todo, cuando las cosas se les pusieron feas y los otros abandonaban el barco por temor a contaminarse y arruinar sus carreras políticas”, reseña en un reportaje biográfico Vanity Fair.

Es por ello que, el 9 de agosto de 1999, Yeltsin lo designa Primer Ministro de la nación, con un discurso que avecinaba el futuro que le esperaba a él y a Rusia:

«He decidido nombrar a la persona que, en mi opinión, es capaz de consolidar nuestra sociedad, garantizar la continuación de las reformas en Rusia con el apoyo de las más amplias fuerzas políticas. Él será capaz de ponerse al frente de los que en el nuevo siglo XXI tendrán que renovar nuestra gran Rusia», Boris Yeltsin.

En apenas ocho años, un joven desconocido y de orígenes pobres ascendió más que cualquier otro en la historia de su país. En aquel momento, su calificación electoral era del 1 %, recuerda el periodista Oliver Carroll en un reportaje en The Intercept, puesto que la población asumía que tomaría el mismo rumbo político que Yeltsin.

Valentín Yumashev, yerno y asesor de Yeltsin, fue quien llevó a Putin al Kremlin, en 2019 ofreció una entrevista a la BBC y recordó: «Empezamos a trabajar juntos e inmediatamente noté su extraordinaria labor. Era brillante formulando ideas, analizando y argumentado sus planteamientos (…) Había demostrado ser un liberal y un demócrata que quería continuar con las reformas de mercado».

En 2011, pilotó un hidroavión para ayudar a apagar incendios forestales que azotaban a la región central de Riazán. Foto: Web

Un hombre, dos políticas

Su gestión puede dividirse en dos fases: en la primera, «duplicó el control estatal sobre la economía y devolvió los servicios secretos al centro de la vida rusa». Fue «una fase prooccidental, favorable a Estados Unidos y reformista del libre mercado», hasta 2006-2007.

En la segunda impulsó el concepto de «democracia soberana» y comenzó a alejarse de Occidente, con un claro punto de quiebre: la anexión de Crimea y el conflicto en Ucrania en 2014, con el que ratificó su idea de una «economía soberana» y envió un mensaje a Estados Unidos: «Yo tengo el poder».

En 2014, en una visita a un zoológico, un cachorro de leopardo atacó a unos periodistas. Putin se acercó y lo acarició hasta calmarlo. Una leyenda dice que el Presidente domina las mentes débiles y por eso puede controlar animales. Foto: Web

En declaraciones a The Intercept, Gleb Pavlovsky, consultor político que trabajó en el Kremlin durante los primeros 12 años de su Gobierno, reafirmó: «En 20 años, Estados Unidos vio a Clinton, Bush, Obama y Trump, cada uno con una perspectiva política diferente (…) En Rusia siempre ha estado Putin. La gente piensa que un presidente solo es fiel a una política y no es así, en lo absoluto. El Putin de los primeros años no tiene nada en común con el actual«.

Precisamente, en esos años, 2013, 2014, 2015 y 2016, la revista Forbes lo nombró como “El hombre más poderoso del Mundo”, aunque se ha mantenido en el top 3 desde 2009.

En 2011, el Gobierno de Kirguizistán le agradeció su apoyo nombrando «Vladimir Putin» a una montaña de 4.446 metros, ubicada en la cordillera de Tien Shan. Foto: Web

El zar de los nuevos tiempos

Actualmente, Putin domina el mundo político a su antojo. En Siria sacudió a las fuerzas norteamericanas, venció al terrorismo y ayudó a Bashar al-Assad a consolidarse en el poder. Es el aliado número uno de China, aunque califica al presidente Xi Jinping como “un amigo, más que un aliado”. Tiene una relación cordial y de respeto con el líder norcoreano, Kim Jong-un.

Es pieza clave para que EE. UU. no haya tomado control de Venezuela, país al que defiende y respalda gracias a su gran amistad con Hugo Chávez y su respeto hacia Nicolás Maduro. Es la cabeza del BRICS, grupo de potencias emergentes conformado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Guarda excelentes relaciones con los Gobiernos y presidentes de Irán y Turquía. Es respetado por Israel y Europa cede ante él a pesar de las amenazas de sanciones por parte de Washington.

Es un amante de los animales. Tiene tres perros: un pastor de Asia Central, un pastor búlgaro y un akita. Personas cercanas a él afirman que los lleva a ciertas reuniones como forma de intimidación

Esta semana se realizaron los actos conmemorativos del 75º aniversario de la victoria sobre la Alemania nazi y Putin ha dejado entrever algunas de sus ideas a futuro para el mundo.

El líder ruso defiende una «mejora» en el sistema de relaciones internacionales para evitar que se cometan los mismos errores que llevaron a la II Guerra Mundial.

«Es aconsejable discutir los pasos para desarrollar principios colectivos en los asuntos mundiales, hablar francamente sobre el mantenimiento de la paz, el fortalecimiento de la seguridad global y regional, el control estratégico de las armas, los esfuerzos conjuntos para combatir el terrorismo, el extremismo, y otros desafíos y amenazas urgentes«, escribió en un artículo.

Vladimir Putin también tiene grandes habilidades para jugar hockey sobre hielo,
para pescar y para montar caballos

El Mandatario sostiene que los principales Estados del mundo son responsables, de una u otra forma, del inicio de una guerra y es a través del diálogo, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y la no injerencia que se puede avanzar hacia un mundo mejor y más globalizado, en el que nadie asuma el papel de juez, justificando o condenando a quien sea.

En 2012 enseño a volar a cigüeñas siberianas criadas en cautiverio. Se puso un casco, una bata blanca y pilotó una pequeña avioneta para que las aves lo identificaran como su ‘progenitor’ y se dejaran guiar en un tramo de su ruta migratoria hacia Asia Central. Foto: Web

En lo interno, Putin ha hecho de Rusia un país más separado de los valores liberales, más conservador, patriota y nacionalista. Sus profundas creencias religiosas y posiciones radicales le han hecho ganar detractores. Muchos rusos lo acusan de liderar un régimen autoritario que controla los medios, los cuerpos del Estado y cada región del país.

A pesar de ello, su idea de un mundo multipolar, con relaciones de respeto entre naciones, lo convierten en el «hombre» a seguir, mucho más aún en un época en la que EE. UU. impone «la ley de la selva», violando todas las convenciones internacionales habidas y por haber, especialmente desde que invadió Irak en 2003 con base en «fake news« y sin autorización del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Ayuda, personalmente, a rastrear osos polares en el Ártico para salvarlos del cambio climático. Otra leyenda afirma que los animales se acercan a él porque se sienten atraídos por su «magnetismo». Foto: Web

Es público que Putin ha querido rescatar los valores de la vieja Unión Soviética, en una política que podría fácil identificarse con la frase «Make Russia Great Again«. Pero, entre dos modelos con sentidos nacionalistas —Washington y Moscú— la humanidad puede inclinarse más por aquel que no se entromete en los asuntos ajenos y aboga por el consenso.

Así, que más allá de pensar cómo sería una Rusia sin Putin, tal vez sea más apropiado pensar cómo sería un mundo sin Putin, esa palanca de frenos que impide a Estados Unidos tomar control del Universo, sí, porque su influencia también se extiende al espacio exterior. Al final, su nombre permanecerá en los libros de historia como una especie de hombre, mito y leyenda del siglo XXI.

Manuel Rodríguez / VTactual

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