Vea cómo los vehículos se convirtieron en armas de guerra para cometer ataques terroristas

Luego de los más recientes atentados terroristas que han acaparado la atención de la mediática internacional occidental, especialmente en Barcelona – España, además de analizar en contexto cómo se han desarrollado, es importante dar una mirada a los antecedentes encontrados en las principales ciudades del mundo.

En términos de la lucha anti-terrorismo que han librado los países potencias guerreristas del mundo con factores extremistas -muchas veces armados, aupados y financiados por ellos mismos- los mecanismos de control para adquirir armamento, aparatos, componentes, productos clásicos (electrónicos o químicos) para la elaboración de los predilectos explosivos empleados por los grupos irregulares y fundamentalistas han llevado a la adaptación y perfeccionamiento de estas nuevas técnicas para causar terror en la población y desestabilizar gobiernos.

Los grupos terroristas como Al-Qaeda por ejemplo ya para 2010, a través de sus comunicados, presuntamente aconsejaban a sus seguidores al uso de este tipo de “armas” para “cortar el césped” (en referencia a las personas); esto también sirve como precedente para lo que el mismísimo Departamento de Estado norteamericano ha calificado en la historia reciente como la utilización de “vehículos como armas de guerra”.

A continuación, VTActual hace un recuento, en orden cronológico, de los más resaltantes y mortíferos ataques terroristas que han contado con esta modalidad a lo largo del mundo, pero principalmente en importantes ciudades europeas:

2014
Cerca de Montreal en Saint-Jean-sur-Richelieu, el 20 de octubre, un joven canadiense, Martin Couture-Rouleau, de 25 años y convertido al islam, arrolló a dos soldados, causándole la muerte a uno de ellos antes de ser abatido con disparos por las fuerzas de seguridad.

Para diciembre de ese mismo año, Francia se vio conmocionada por una sucesión de hechos catalogados en principio como actos terroristas, destacando los del día 21 en la localidad de Dijon, en los que un hombre de aproximadamente 40 años, cuya identidad se mantuvo en secreto por presuntamente presentar problemas mentales (con antecedentes penales), arrolló a más de una decena de personas al grito de “Allah Akbar” (Dios es grande), dejando a dos de ellas gravemente heridas y luego falleciendo una de las víctimas.

En menos de 48 horas, el día 22, se lleva a cabo un ataque más en la ciudad de Nantes en un mercado navideño, cuando Sébastien Sarron, un granjero de 38 años proveniente de Berneuil, quien presentaba problemas psiquiátricos y de alcoholismo, pasó por encima de 11 peatones, hiriendo a 10 y matando a uno. Sarron se ahorcaría después en su celda en la prisión en abril de 2016. Paradójicamente, luego ambos hechos fueron desestimados y considerados como aislados y no como actos terroristas.

2016
Hasta el momento el más letal, en la localidad de Niza, se presentó cuando un conductor, identificado posteriormente como Mohamed Lahouaiej Bouhlel y de nacionalidad tunecina, mató a 85 personas, entre ellas 10 niños, e hirió a más de 300 la noche del 14 de julio al embestir con un camión a la multitud que se encontraba en el Paseo de los Ingleses disfrutando de los fuegos artificiales en la celebración del Día Nacional de Francia.


Nuevamente las fechas decembrinas fueron escogidas por los atacantes para causar estragos, esta vez en la capital alemana, cuando un desconocido -que se daría a la fuga y nunca se supo de su paradero- a bordo de un camión atropelló a gran cantidad de personas en un mercado navideño de Berlín, dejando en 12 el saldo mortal y unos 48 heridos entre leves y de gravedad; además el conductor original, Luckasz Urban, de nacionalidad polaca, fue asesinado de un disparo previamente.


2017
Más conmocionado aún, este año de terror comienza el 22 de marzo en Londres, específicamente en el puente de Westminster, cerca del parlamento británico, cuando Khalid Masood, de 52 años nacido en Kent y proveniente de Birmingham, conduciendo un todoterreno arrolló a decenas de transeúntes matando a cuatro personas (una posteriormente fallecería) y apuñaleó luego mortalmente a un oficial, dejando unas 40 personas heridas antes de ser abatido por la policía.


Unas semanas después, el 7 de abril, ahora en la capital sueca Estocolmo, un uzbeco residente del país identificado como Rakhmat Akilov, de 39 años, a bordo de un camión de cervezas robado atropelló a varias personas en una calle peatonal en el centro de la ciudad, de las cuales 5 de ellas murieron (3 de nacionalidad sueca, una británica y la otra belga) y otras 15 resultaron heridas.


Otra vez Reino Unido vuelve a ser objetivo del terrorismo, en esta oportunidad, a menos de un mes del ataque anterior (el 03 de junio) tres atacantes en una furgoneta embisten a los peatones cerca en el Puente de Londres (London Bridge) y acuchillan a otras al paso de huida a pie hacia el Mercado de Borough, causando la muerte a 8 transeúntes y una veintena de heridos.


Ya para finalizar esta cronología de atentados terroristas mortales a bordo de vehículos, previos al de Barcelona, nuevamente la capital británica fue epicentro del caos al norte de la ciudad. Poco más de dos semanas después de los hechos de Borough Market, el 19 de junio, en el barrio obrero de Finsburry Park cerca de una mezquita, el sospechoso, Darren Osborne, un galés de 47 años, que conducía una furgoneta arrolló a los fieles musulmanes reunidos en el lugar, ocasionando la muerte a una persona y dejando a otras 10 heridas, hecho catalogado de islamofóbico.

Los terroristas han pasado a utilizar con mucha frecuencia los vehículos como sus armas de guerra para realizar los despiadados ataques, causando una gran cantidad de daños y pérdidas en vidas humanas.

LM

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