Una subasta literaria rescata a CDMX de la degradación

Una subasta literaria rescata a CDMX de la degradación / Foto: Cortesía

Una subasta de libros se celebra todos los sábados, desde agosto de 2017, en la plaza de la Santa Veracruz, un lugar del Centro Histórico de la Ciudad de México, que hasta no hace tanto se encontraba muy degradado.

Se le consideraba “un punto rojo de la ciudad, ya que aquí se vendía droga. Pero, afortunadamente, lo pudimos recuperar. Ahora todos transitamos sin ningún problema», relata Víctor Manuel Téllez, librero y participante en la actividad.

Germán Camacho, uno de los impulsores de la iniciativa semanal, asegura que la Alcaldía Cuauhtémoc permitió la subasta sabatina como una manera de recuperar el espacio público. Acuden, a lo largo del día, entre mil y mil 500 personas y a media tarde, durante un par de horas, en unas 150 o 200 pujas, se colocan “obras de todo tipo, desde nuevas a libros de segunda mano”.

El “Gabo”, uno de los más buscados

Explica Téllez que se han llegado a subastar primeras ediciones, algunas de la obra del premio nobel colombiano Gabriel García Márquez, proporcionadas por diversos libreros. De hecho, filósofos, poetas y novelistas se encuentran entre los autores más buscados por el público, especialmente Nietzsche, Gabriela Mistral o el mismo García Márquez.

Una subasta literaria rescata a CDMX de la degradación
Otrora punto peligroso de la ciudad, la plaza de Santa Veracruz, hoy es recinto cultural y literario / Foto: Cortesía

Una sustanciosa puja

Existe un reglamento para asegurar el buen funcionamiento de las pujas, que establece que el precio inicial ha de comenzar en cero pesos y se impide participar con libros pirateados, de distribución gratuita o que estén dañados por hongos.

En este lugar, las pujas han llegado hasta los 20 mil pesos mexicanos (unos mil 045 dólares) por colecciones completas y jornadas de 100 mil pesos (o 5 mil 225 dólares) de facturación total. Así, «si tienes un libro en tu casa que ya has leído, en lugar de regalarlo a quien no lo va a leer, puedes meterlo en subasta y, seguramente, a alguien le va a interesar», subraya Camacho.

En la actualidad los impulsores de la actividad buscan fondos para crear una editorial que publique libros que no son fáciles de conseguir en el país, y recaudan fondos para la compra de libros para bibliotecas o para crear bibliotecas en todo el país. Actualmente, están impulsando constituir una en la prisión de Acapulco, en el estado de Guerrero.

FF

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