Solidaridad a prueba de infamias: el Braemar

El Braemar es un crucero de la firma británica Fred Olsen Cruise Lines, al que se le ha prohibido el ingreso a puerto en varios países tras la confirmación de cinco casos de personas infectadas con el coronavirus. La odisea de esta nave “non grata” para varios países comenzó el pasado 27 de febrero cuando – ante la sospecha de la presencia del virus dentro de la misma – las autoridades de República Dominicana impidieron su desembarco y le ordenó al capitán continuar su curso fuera de sus aguas territoriales.

Este barco con 683 pasajeros y 381 tripulantes a bordo, partió de Cartagena al Caribe, y continuó su ruta hacia Port Royal (Jamaica), Puerto Limón (Costa Rica), Colón (Panamá), Cartagena de Indias (Colombia), Willemstad (Curazao) y Bridgetown (Barbados). Sin embargo, tras un comunicado que informaba sobre la presencia de cinco personas infectadas le fue negado el ingreso a varios puertos y entre ellos, el regreso a Cartagena.

El Braemar estuvo anclado a unas 25 millas (40 kilómetros) de las Bahamas a la espera de recibir suministros vitales como alimentos, combustible y medicinas, además de dos médicos y dos enfermeros de refuerzo.

Ante esta situación, Cuba organizó – junto con las autoridades británicas – el retorno seguro de los pasajeros y la tripulación del Braemar a Reino Unido. Tras atracar en la isla caribeña, sus tripulantes serán recibidos de acuerdo con los protocolos de la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio de Salud Pública local. De allí serán enviados en vuelos charter a Gran Bretaña.

Esta información ha sido muy bien acogida por los pasajeros a bordo del barco y sus familiares.

Anthea Guthrie, una pasajera de 68 años de edad, manifestó en su cuenta de FB “¿Podrían todos mis amigos levantar una copa por Cuba y recordar que cuando nadie más nos dejaría desembarcar, Cuba dio un paso al frente? Volando a casa desde Cuba el miércoles o el jueves. Amor a todos los que han estado siguiendo nuestra gran aventura»

Imagen cortesía de Granma.cu

El comunicado del Ministerio de Exteriores cubano resalta lo siguiente: “Son tiempos de solidaridad, de entender la salud como un derecho humano, de reforzar la cooperación internacional para hacer frente a nuestros desafíos comunes, valores que son inherentes a la práctica humanista de nuestra revolución y de nuestro pueblo”. Definitivamente, el mundo capitalista tiene mucho que aprender de los pueblos, que aún en resistencia, son capaces de tenderles la mano a sus semejantes y eso es lo que los hace grandes.

Enza García Margarit/VTactual.com

#Coronavirus: la solidaridad “zurda” se impone al Capital

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